lun. Jun 27th, 2022

David Casas

Monterrey, N. L- Celso Piña que con sus cumbias y música vallenata colombiana hizo bailar hasta la alta sociedad, volvió a su terruño, a su barrio, las populosas colonias Independencia y la Cerro de la Campana, donde miles le vitorearon y le dieron el último adiós al paso del cortejo.

El Rey del Vallenato que falleció el miércoles debido a un infarto tuvo antes una misa de cuerpo presente en la Basílica de Guadalupe, localizada también en la Independencia que lució abarrotado de fieles seguidores.


Desde el miércoles y hasta el mediodía del sábado, el Rebelde del Acordeón tuvo los servicios funerarios en una agencia local mientras en las afueras sus seguidores cantaron y tocaron sus canciones y música colombiana.

La Basílica guadalupana lució con miles de personas  en la misa de cuerpo presente oficiada por el Padre Juan José Martínez a donde llegó la carroza alrededor de las 11:48 horas.


En la homilía, en la que hubo aplausos y porras el sacerdote dijo que el templo es importante porque está ubicado en el lugar donde creció Celso.

“Continúen su legado, la tristeza los va a invadir pero acuérdense que lo más importante es cumplir con esa misión”, le dijo el sacerdote a la familia.


Al término de la misa los seguidores despidieron con bailes y canto el féretro que transportaba el cuerpo del popular artista.

Al ritmo de “Los Caminos de la Vida”, los miles presenciaron el momento en que el féretro fue colocado en la carroza, justo antes de partir al cortejo fúnebre que recorrería calles de la Colonia Independencia.

Luego el cortejo fue  por las calles Nueva Independencia, Hilario Martínez, Alfredo Ríos y Santos Cantú Salinas de la populosa Independencia para llegar a la Campana donde al paso de la carroza, cientos interpretaron “Cumbia sobre el río”, “Niña bonita” , “Aunque no sea conmigo” y “Los caminos de la vida”. 


En el Cerro de la Campana en el barrio que le vió crecer Miles de vecinos le vitorearon y le dieron la despedida, ahí en donde vivió, la casa de familiares, de sus padres, un gran moño negro lució al frente.

Muchos lloraban, otros más cantaban sus canciones y cientos aplaudían, decían porras, tocaban la carroza.


Aunque ya no vivía en el barrio, con cierta eventualidad y cuando sus compromisos de lo permitían, Celso regresaba a convivir con amigos y familiares.

Las cenizas del cantante serán llevadas una parte a su rancho en el municipio de Allende, unos 89 kilómetros al sur de Monterrey, informó su viuda Juany Ortiz.

Por Admin

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