El declive: se derrumba el grupo “Emiliano Zapata”, emblema sindical del transporte de la CROC en Nuevo León

Reportaje Especial/Blog Tinta en la Sangre

  Por: Francisco J. Peña Medina


     El otrora poderoso grupo “Emiliano Zapata”, emblema sindical del transporte de la CROC en Nuevo León que durante el liderazgo de Fernando Castillo Salas, allá por los años 90, alcanzó su máxima fortaleza y consolidación; se desmorona bajo la dirigencia de su hijo Fernando Castillo Moreno, quien no supo conservar la unidad y la fuerza que le heredó su padre y ve ahora con impotencia la estrepitosa caída del gremio.

     En su vertiginoso declive, está organización croquista cuyo poder se sustenta principalmente en el taxismo, tuvo su punto de quiebre recientemente con la paulatina desincorporación de sus bases de ecotaxis que operan en puntos estratégicos del área metropolitana de Monterrey y que decidieron, sus líderes,  abandonar las filas “zapatistas” y emigrar hacia la CTM estatal en busca de un mejor futuro.


     Muy lejos quedaron los tiempos en que Fernando Castillo Salas un aguerrido dirigente sindical mantenía la supremacía y el control sobre más de mil taxistas y luchaba con lealtad, a brazo partido, al lado de Agustín Serna Servín pionero de los sindicatos del autotransporte de la central obrera, por los derechos laborales esenciales y la dignificación de las familias de los trabajadores del volante en el Estado.

     “Pues le voy a decir una cosa, el que en verdad fue líder y dio todo por la CROC fue Fernando Castillo Salas, el que traicionó a la CROC, porque al momento de traicionar a la CROC traiciona a los Serna y hace sus mamadas, fue Fernando Castillo Moreno, por eso, por haber traicionado a la CROC y a la gente de los Serna, le está yendo como le está yendo, porque si él hubiera estado de este lado y todo hubiera sido unidad, jamás de los jamases le hubiera pasado nada”.


     Es la opinión de Luis Fernando Gallegos Aguilar quien, orillado por las humillaciones, el trato déspota y la soberbia de “Nando” Castillo Moreno, según sus palabras, optó por alejarse del “Junior”, al que sirvió dice “en las buenas, en las malas y en las peores” a lo largo de más de 15 años.


     El Güero, un hombre de mediana estatura, corpulento, de mirada incisiva, franca y hablar directo, sin poses, ni disimulos va al grano en la entrevista que ofrece en exclusiva al Blog Tinta en la Sangre, en un restaurante del centro de Monterrey dónde rompe el silencio y pone al descubierto la decadencia del Grupo Emiliano Zapata.


     “Nando como líder está acabado por arrogante y falta de humildad hacia sus ex agremiados”, afirma y da un pequeño sorbo a su refresco antes de continuar. 

     Gallegos Aguilar asegura que conoce al dedillo las entrañas de la organización a la que dedicó tres lustros de su vida.

     “Desgraciadamente humilló a la persona que más le conocía todos sus defectos, todas sus atribuciones, o sea, yo le conocía todo a Nando, sabía cómo llegar, que le duele que no le duele, fue lo peor que pudo haber hecho, humillar al que más te conoce, yo en verdad no lo traicione, le he quitado los puntos de trabajo y se los he dado a la gente, a los que eran encargados les digo ¿Usted le daba todo a Nando? ahora quédeselos para Usted. Yo no le he quitado ni un cinco, al contrario, la tierra es para el que la trabaja dijo Emiliano Zapata”, señala Luis Fernando y hace énfasis en la frase celebre del Caudillo del Sur, nombre que adoptó desde sus inicios la organización.

      Después, enumera con lujo de detalles los sitios de taxis que, junto a Juan José Alonso Estrada “El Jhony” ex colaborador de todas las confianzas de Fernando Castillo Moreno, le han arrebatado al Grupo Emiliano Zapata mermando así su fuerza sindical.

      Entre estos asegura se encuentran: los que operan en el Auditorio Banamex, “El Santo”; ubicado en Ruiz Cortines y Bonifacio Salinas, un sitio en Matamoros y Pino Suarez; además de tres bases de taxis que dan servicio a los antros “Wetson””Yak” y “Smith”  ubicados en San Jerónimo.

      En el 2015 al morir Agustín Serna Servín, líder moral de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos de Nuevo León e impulsor del surgimiento del Grupo “Emiliano Zapata”, Fernando Castillo Moreno decidido dar la espalda a la central obrera a la que perteneció su padre y que este 7 de noviembre celebró su 67 Aniversario de vida sindical.

      En esas circunstancias y aun con una agrupación sindical fuerte y unida, “Nando” se lanza a la aventura de adherirse a un movimiento disidente al interior de la CROC que ha fracasado en los intentos de apoderarse del control del gremio que dirige Alberto Serna de León, quien soportó con firmeza hace ya cuatro años la embestida de la rebelión.

      Así, Castillo Moreno dejó atrás una larga trayectoria que construyó su papá con mucho esfuerzo, sangre y coraje; para irse a jurar lealtad a Félix Coronado Hernández, actual dirigente de la FROC del Estado de Nuevo León; una organización nacida un mes de octubre de 2017 luego del conflicto sindical que dividió a los croquistas en la entidad y que “apadrina” Isaías González Cuevas, Secretario Nacional de la central obrera.

     “Porque dice el dicho, la unidad hace la fuerza; ellos traicionaron ahora les está cayendo el Karma por traicioneros. Fernando Castillo Salas jamás fue un traicionero, jamás traicionó a Agustín Serna. Nando Castillo Moreno; aliado de Jorge Gloria y Félix Coronado y todos los pinches títeres que agarraron, pendejos que creyeron en ellos ahorita están derrumbados y los Serna siguen firmes”.

      Concluye Luis Fernando Gallegos Aguilar “El Güero”. Una especie de “justiciero sindical” que habla sin resentimientos, ni rencores; de un pasado ominoso que trata de olvidar para dar la vuelta a la página y encontrar nuevas rutas en la búsqueda del bienestar de los trabajadores que, al igual que él, sobreviven al volante de un taxi como única opción de ganarse la vida de una forma digna.

     “Les cayó el Karma jefe”, reitera nuestro entrevistado, “Ahora que se aguanten”. Luego se retira tal como llegó al lugar del encuentro. Solo y sin desplantes.

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