Cambios en la campaña de Trump

Por Rogelio Romero

Presionado por su controvertido lenguaje político así como por un creciente movimiento social contrario a sus propuestas y la caída en las encuestas, el presidente Donald Trump realizó algunos cambios dentro de su comité de campaña presidencial.

Tras el fracaso del rally político en Tulsa (Oklahoma) donde asistieron 6000 de sus simpatizantes cuando se esperaban más de 10 mil, la estrategia de campaña ha cambiado y de nuevo entra al “rescate”  su principal asesor político Jared Kushner.

El primer movimiento de Kushner fue integrar al que fuera el jefe de la campaña presidencial en Arizona en el 2016, Jeff DeWit  quien llega con el encargo de levantar la campaña presidencial de Trump.

El panorama político es muy distinto al del 2016 y la ventaja en las encuestas nacionales que tiene el candidato presidencial demócrata Joe Biden sobre Trump se vuelve cada vez más abismal.

Ni la ayuda financiera destinada por la administración Trump a los millones de desempleados afectados por la crisis económica que ha causado el coronavirus es punto de apoyo para el controvertido presidente estadounidense.

Trump se aferra a su idea de nacionalismo tradicional en defensa de los valores que han construido la sociedad estadounidense, pero en realidad su lenguaje político está cada vez más distante de esa idea que fue pilar de su triunfo en el 2016 y que influyó en el electorado blanco para llevarlo a la presidencia.

Muchos grupos políticos republicanos creen en estos valores tradicionales que son pilares de su ideología como partido, lo que sucede es que ya no piensan que Trump los representa.

Con respecto a Michal Glassner quien hasta el rally de Tulsa manejaba los eventos masivos del presidente ha sido “reasignado” a  enfocarse en los retos legales que enfrenta la campaña, créanme son muchos.

Sobre todo una serie de demandas por imprecisiones políticas, contradicciones o grupos sociales que se han visto afectados por la política presidencial de los últimos años.

RIESGOS.

Kushner parece apostarle a 2 cosas para levantar la campaña de su jefe y actual inquilino en la Casa Blanca: Primero, convencer de nuevo a esos grupos de población blanca de que las condiciones económicas mejoran a pesar de la pandemia y, que se puede seguir por la ruta tradicional del “nacionalismo” que pregona el presidente.

Segundo y como efecto inmediato, que los compromisos de continuar con una política migratoria restrictiva se alargaran, entre ellos acabar con la construcción del muro fronterizo.

Lo llamo “efecto inmediato” porque Kushner espera que durante la reunión que sostendrán el 8 de julio por la tarde, los presidentes Trump y Andrés Manuel López Obrador (México) estos acuerdos de política migratoria se reafirmen.

La delegación mexicana viene a reafirmar la firma del acuerdo comercial que se tiene con Estados Unidos, pero cautelosa de no tocar temas que puedan influir en la elección interna del país.

Dependerá del discurso presidencial de Trump ese día, ya lo hizo una vez cuando visitó la ciudad de México en el 2016 al sorprender al entonces presidente Enrique Peña Nieto con un mensaje político electoral, que comprometió sin querer al entonces gobierno mexicano.

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