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Arnulfo Vigil 

Turbio está el panorama político ante la contienda electoral, que ya empezó, porque los partidos tradicionales han realizado negociaciones que no refieren nada positivo para el estado. La alianza clara o soterrada entre el PAN y el PRI se funda en el reciclaje de cuadros desgastados y cuestionados en su comportamiento al frente de administraciones públicas anteriores.

    Lo mismo sucede con el partido Morena, que ya no es la esperanza de México y menos de Nuevo León al dar cabida a una candidata a todas luces contraria a los principios y valores pregonados por dicho partido. La renuncia de Rogelio González, fundador de Morena, candidato a la gubernatura de Nuevo León, candidato al Senado, respaldado por una conducta intachable, es la repuesta a la designación de la candidata. Y vendrán otras renuncias importantes.

    El PAN, que abrió sus puertas a candidaturas ciudadanas, de un día para otro las cerró. Y puso en las candidaturas a personajes cuestionables en su proceder y que no tienen nada qué ofrecer al pueblo neoleonés. El ejemplo, que es el colmo, ha sido la designación de Fernando Larrazábal como candidato a gobernador, habida cuenta de su pasado truculento y corrupto en los puestos que ha ocupado, principalmente en la alcaldía de Monterrey. Se dice que fue elegido como candidato para que después renuncie a favor de Adrián de la Garza.    

    Ha trascendido que el gobernador del estado, Jaime Rodríguez Calderón, se ha olvidado de su figura independiente y se ha canteado para el lado del PAN, designando candidatos a diferentes puestos de elección. Lo hace, desde luego, para salvar su pellejo. Y como el PAN ha hecho ciertas alianzas con el PRI, entonces el gobernador queda bien con los dos partidos. El problema es que han seleccionado puro cartucho quemado, como se dice.

    Por lo tanto el electorado no ve con buenos ojos esos movimientos, lo que significa que dichos partido, Morena, PAN y PRI no están en sus intenciones del voto. Sí, el PRI va a dejarse caer con todo para volver al poder. Pero no es suficiente.  

    Por lo tanto queda otra opción, fresca, joven, talentosa, decidida a renovar la caduca forma de hacer política y a poner en orden, con nuevas ideas y programas amigables, el desbarajuste que los malos políticos han hecho de Nuevo León. Esa opción es Movimiento Ciudadano. Un partido que sin hacer mucha alharaca ha avanzado en las preferencias electorales de los nuevoleoneses.

    Samuel García, el candidato a la gubernatura de Nuevo León, sabe el terreno que pisa. Sabe que no es fácil, pero confía en su programa de trabajo, en su proyecto. Ha sabido rodearse de personas afines que comulgan con la idea de un cambio real en las estructura del poder en el estado, personas comprometidas con causas sociales, culturales, de movilidad, de ecología. Movimiento Ciudadano es el único partido que incluye a personas con discapacidad en sus principales cuadros de acción.       

    El gran empresariado está mirando con recelo las acciones de los partidos con los que antes interactuaba. Pero no a Movimiento Ciudadano.  

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