mié. Oct 20th, 2021

Por: Don Tribuno

“Mayoría” azul…

El panorama del congreso local cambió radicalmente tras la elección celebrada el pasado 6 de junio, misma en la que, además de registrarse el hecho histórico de que un candidato bastante cuestionado ganara la gubernatura, el Partido Acción Nacional mantuvo la mayoría en el congreso del estado, una mayoría magra que no le asegura nada a los panistas y que hace augurar un período plagado de arreglos en lo “oscurito”.

De las 26 diputaciones locales por mayoría en disputa, el PAN ganó 10, pero obtuvo otras 5 entre pluris y por representación proporcional, mientras que el PRI se quedó con 12 de mayoría y dos pluris y de representación proporcional; el Verde Ecologista y Nueva Alianza tienen una curul por mayoría y ninguna pluri, en tanto que el partido del futuro gober, Movimiento Ciudadano, obtuvo una de mayoría y 7 pluris y de representación proporcional. Por último, Morena selló su gran fracaso en Nuevo León con una diputación de mayoría y dos pluris.

Y bueno, pues se acabaron las campañas, ya pasó el proceso electoral y lo que sigue es que todos aquellos que tomaron todo esto como pretexto para no “jalar”, pues dejaron demasiados pendientes  que ya fueron a parar a ese rezago grosero que acumuló durante la anterior legislatura que, por cierto, se convirtió en la peor en la historia de Nuevo León.

Nada más para que se den cuenta de lo interesante que se presenta la conformación de la siguiente legislatura, les diremos que el próximo gobernador no la tendrá muy fácil y deberá acudir al auxilio de aquellos que crea que le pueden ayudar a sacar adelante las iniciativas que le permitan tener cuando menos presencia como mandatario estatal. Si se lo proponen PRI y PAN, Samuel García Sepúlveda tendrá muchos, muchísimos problemas para gobernar, pero si se busca el diálogo, se pueden conseguir muchas cosas.

Como quien dice, si la falta de aliados en la legislatura será determinante en el rumbo que tomaría la entidad, también podría provocar el “armado” de un grupo aparte, en el que entrarían todos esos legisladores que tienen por costumbre no seguir los lineamientos de sus respectivos partidos. Las “bancadas” priísta y panista deberán buscar buenos argumentos para bajarle los “humos” al gobernador electo. 

Pero de acuerdo a como se presentan las cosas, lo más probable es que haya “acomodos” naturales, mismos que responderían a los intereses de los propios legisladores y a los de sus respectivos partidos. Porque esa es otra de las prácticas que deben desaparecer, el manejo de los asuntos legislativos de acuerdo a los intereses de partido o personales y casi nunca respondiendo a las necesidades de la población. ¿También habrá cambio en la forma de legislar? Muy difícil…

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