vie. Nov 26th, 2021

La risa es detonante de una reacción bioquímica que puede ser terapéutica e incluso aliviar, momentáneamente, el dolor y la tristeza, pero además de eso tiene el poder de conectar seres humanos, más allá del lenguaje, creencias y orígenes. No hay que subestimar el poder de la risa. 

Los mexicanos la han incorporado a su vida diaria como herramienta para comunicar las emociones más insondables a lo largo de la historia, al reírse del amor, de la tragedia y hasta de la muerte. Así el humor y la picardía mexicana aparecen prácticamente en todo lo que se produce en el país, desde los rótulos llenos con frases de doble sentido en las carnicerías y cantinas, hasta en los juegos de mesa.

Algunos pediatras señalan que la risa inicia en promedio desde los cuatro meses de edad como una forma de comunicación innata heredada de los primates e íntimamente relacionada con el lenguaje. A partir de ahí sigue presente en todas las etapas de la vida. 

“El gráfico popular ‘los rótulos’, unos sin querer queriendo y otros queriendo retoman elementos que desatan la risa y tiene esta belleza de ser imperfectos, de ingenuidad en sus trazos, muy satíricos y expresivos”, refiere Guadalupe Gómez (Lu), Alquimista en Jefe de Remedios Mágicos, empresa mexicana que inspira al mundo con diseño y sentido del humor mexicano.

En el número 95 de Artes de México se publicó el artículo El otro muralismo. Rótulos Comerciales 2009, donde el escritor Enrique Soto describe extraordinariamente la historia del arte urbano popular y menciona la existencia de ‘El otro muralismo’ que aún se encuentra en algunas calles de la Ciudad de México, con mayor frecuencia en el interior del país, y son estos muros intervenidos no por los artistas más importantes del país, sino por los artistas desconocidos que plasman el espíritu cotidiano de un México que se extingue por la modernidad y los cambios tecnológicos.

En efecto, la estética popular mexicana está plagada de una ironía y un doble sentido que le dan al país un aire surreal y que invita a reír. Para el cronista mexicano Carlos Monsiváis,  según declaró en el documental ‘Gladiadores en la arena mexicana’ hay una “construcción total de la lucha libre como un fenómeno eminentemente teatral”. La lucha libre se convierte en una puesta en escena donde lo dramático y humorístico de las máscaras se sobrepone al ámbito deportivo. 

“El humor mexicano pone en tela de juicio toda línea divisoria y presuntamente tajante entre lo real y lo fantástico. La lucha libre es un ejemplo y por eso incorporamos las máscaras de este espectáculo en nuestros diseños. Pero debemos tomar algo en cuenta, la lucha libre es un teatro, pero uno que se toma en serio. Del mismo modo, en la puesta en escena que puede recrearse con un juego de mesa, surgen muchas de las verdades que escondemos en la vida cotidiana”, opina Guadalupe Gómez. Como el dicho: “entre broma y broma, la verdad se asoma”. 

Frases, diseño y magia

Remedios Mágicos retoma estos elementos con los que todos los mexicanos se identifican y que alguna vez los han hecho reír, así sirenas, pachucos, adelitas, luchadores y hasta un guerrero jaguar dan vida a divertidas cajas, tazas, dulces, juegos de mesa y pósters.

Además del diseño divertido, Remedios Mágicos retoma frases cargadas de humor para dar vida a sus creaciones, así tiene los ‘Legítimos Chochos Desapendejadores’, ‘Yo domino a mi hombre’, ‘Pura buena vibra’ o ‘Levanta muertos’.

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