jue. May 26th, 2022

Por Griselda López

CDMX – (Maya Comunicación).- Existe un elemento que no puede faltar en las posadas, las piñatas. De diferentes colores, formas, tamaños, e incluso elaboradas de diferentes materiales, son el alma de las fiestas decembrina en México, sin embargo su origen no tiene nada de mexicano.

De acuerdo con la Fundación Casa de México en España, las piñatas tienen su origen en la cultura China. Estas utilizadas durante las celebraciones del año nuevo chino, tradicionalmente en forma de buey o vaca, a base de papeles de colores, eran rellenados con semillas.

Los mandarines eran quienes las rompían a palazos durante el Año Nuevo chino, celebrado a principios de la primavera. Al romperse la piñata se le prendía fuego con el fin de que las cenizas fueran paleadas por el resto de la gente, ya que esto se consideraba de buena suerte.

Esta tradición fue difundida en Italia por Marco Polo, quien, en su libro II millione, retrató su experiencia en una celebración de Año Nuevo chino en dónde se había roto la figura de un buey. En Italia fue donde adoptó el nombre de pignatas y fue desde donde se difundió al resto de Europa.

Esta tradición también llegó a España y como consecuencia a México. Al igual que los nacimientos, las piñatas fueron utilizadas como medios de evangelización hacia las poblaciones indígenas. Sin embargo, de acuerdo con algunas investigaciones, se tienen indicios de que en Mesoamérica, específicamente en la cultura maya y mexica, existía algo parecido.

Según registros, los mayas acostumbraban romper recipientes de barro, los cuales rellenaban previamente con cacao. Los mexicas, de igual manera utilizaban cazuelas de barro, pero con la diferencia de que los llenaban con tesoros y alhajas. Esta no era la única diferencia, los mexicas las decoraban con plumas y listones antes de romperlas, esto, según investigaciones, en honor al dios Huitzilopochtli.

Aunque actualmente encontramos piñatas de diferentes formas, de acuerdo con el portal de la Fundación Casa de México en España, la forma tradicional de la piñata de siete picos surgió en el siglo XVI en Acolman de Nezahualcóyolt, Estado de México.

Su simbolismo tiene mucho que ver con la religión católica, por ejemplo, los siete picos representan los siete pecados capitales, cuando se rompe esto debe hacerse con los ojos vendados, ya que esto simboliza la fe ciega y antes de romperla debe darse 33 vueltas a quien lo haga, esto simbolizando los años que vivió Jesucristo. Por último, los dulces y fruta que caen se consideran las bendiciones para todos.

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