mié. May 18th, 2022

José Manuel Guerrero Noyola
(El Evangelio desde los Herreras N.L.)

Amigos, Jesús, José y María, siguen entre nosotros; por eso, al celebrar la Navidad, me pregunto: ¿Si viera pasar a María y a José, preocupados porque ella está a punto de dar a luz y no encuentran posada, saldría a ayudarlos? ¿Qué le hubiera llevado a Jesús, si me hubiese tocado estar en Belén en esos días? ¿Qué les hubiera compartido si José y María fueran mis vecinos? ¿los invitaría a protegerse un poco del frio en mi casa? ¿les compartiría mis alimentos y los sentaría a la mesa? ¿les ofrecería ropa, toallas y sabanas limpias? ¿Los miraría como prójimos y los ayudaría, incluso económicamente?

Realmente, esta fiesta, cuestiona lo que hay en nuestro corazón: bondad o egoísmo, amor o indiferencia; porque Jesús, José y María, siguen aquí. A veces, los vemos pasar por nuestras calles pidiendo trabajo, posada y alimento. Otras veces, los encontramos postrados, enfermos y desamparados. Diariamente pasan por nuestros caminos siendo migrantes. Hay veces en las que vemos al Niño Jesús a la deriva, en la vida de tantos niños huérfanos, viviendo entre peligros, resintiendo el abandono o creciendo sin nada, víctimas de la pobreza, de los vicios de sus padres, o de la delincuencia. A veces María es vista en tantas mujeres que padecen ofensas, precisamente de quienes dicen amarlas, quienes las tratan con violencia, las matan o las desaparecen. También José es visto en tantos trabajadores mal pagados, explotados y condenados a la miseria. Entre nosotros sigue habiendo Herodes que, por su avaricia, mandan matar inocentes, o los van matando poco a poco, por medio de una contaminación constante que causa muchas enfermedades. Herodes, chiquitos y grandes, que viven pretendiendo utilizar a los pobres, porque ambicionan el poder y el dinero. Pero también hay “pastores sencillos”, mujeres y hombres dignos, que viven en los campos y, que llegan al pesebre para ofrecerle al Señor sus dones. Hay “Santos Reyes”, hombres y mujeres con sabiduría, que nos ayudan a entender que cuando buscamos a JESUS, tarde que temprano, lo encontraremos. Y hay innumerables ángeles, que siguen diciéndonos que debemos comunicar este mensaje liberador y esta noticia de la llegada del Reino, para que todos despierten, se levanten, se acerquen al Señor para adorarlo y se acerquen al pueblo pobre para ayudarlo, darle vida, hacerlo sujeto de su propio camino, y de esa manera, viva libre, en paz, feliz y unido.

Que en esta Navidad pongamos en el centro a JESUS y a los Pobres. A JESUS porque él es el festejado y a los pobres porque para hacerles justicia vino.

Soy el Padre Guerrero y esta es mi humilde opinión.

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