sáb. May 21st, 2022

Abel Moreno López

Cuando la política interior no marcha bien y el distanciamiento político entre el gobernador y la dirigencia real y formal del partido que lo llevó al poder, se hace por demás evidente, se convierte a la postre en la gota que derramó el vaso.

Primero enfrentado con parte del congreso del estado y luego abiertamente con la dirigencia del partido, todo desembocó en la presentación de la renuncia del gobernador el 27 de diciembre, hace casi noventa años.

Este caso se presentó en 1933, cuando el gobernador constitucional ingeniero Francisco A. Cárdenas, renuncia a su cargo, lo que obliga a que el Congreso en uso de sus facultades designe a un gobernador sustituto, que lo fue el joven abogado Pablo H. Quiroga, uno de los más jóvenes gobernantes nuevoleoneses.

El ingeniero Cárdenas había sido electo en 1931 siendo postulado por el Partido Nacional Revolucionario, cuya expresión estatal era el Partido Social Democrático de Nuevo León. 

Su postulación como candidato había sido toda una sorpresa, pues en la clase política local se esperaba que la candidatura recayera en el ingeniero Plutarco Elías Calles Chacón, hijo del expresidentes y fundador nacional del PNR, general Calles y cuñado del gobernador en turno, Aarón Sáenz, sin embargo, cuando todo estaba por resolverse, trasciende que en Sonora se anuncia la candidatura de Rodolfo Elías Calles hermano del aspirante nuevoleonés, quien mediante un comunicado a la prensa local da a conocer que se retira de la contienda interna penerreísta, lo que permite que Francisco A. Cárdenas se haga de dicha candidatura.

Aunque la declaración pública no lo menciona, se estima que la declinación de Calles Jr. debe haber sido orientada –ordenada- por el Jefe Máximo, para evitar que dos de sus hijos fueran simultáneamente candidatos y virtuales gobernadores en dos entidades diversas.

Francisco Cárdenas, desde luego hizo una campaña intensa para la elección constitucional en la que tuvo como contrincante al general Anacleto Guerrero.

En su paso por el gobierno hubo acciones interesantes, entre las que destaca, la creación de la Universidad de Nuevo León.

No obstante ante el distanciamiento político existente, se vio obligado a presentar su renuncia mediante un escrito dirigido a los diputados en el que decía que había tomado esa determinación luego de estar a prueba algunos meses “mi resistencia física, debido a mis enfermedades que hacen ya imposible atender como se merecen los negocios de la administración”.

El Congreso, cuya legislatura XLV estaba en ejercicio, desde luego calificó como grave la causa aludida por el gobernador para renunciar a tan alto cargo, y al aceptarla optó por designar como gobernador sustituto al entonces Secretario de Gobierno, Pablo H. Quiroga, para concluir el periodo que concluía el 3 de octubre de 1935, año en el que habría un nuevo episodio de inestabilidad y desencuentro político en el estado, pero esa ya es otra historia… Hasta la próxima…

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