mié. May 18th, 2022

Por Salvador Hernández LANDEROS

No nos confundamos. Una cosa es la FE, pero Dios no se va a dar abasto para cuidar a tanto irresponsable durante los festejos de Año Nuevo.

El evitar los contagios por el Ómicron no está en persignarse y encomendarse a Dios. Es nuestra responsabilidad acatar los protocolos de la salud.

La doctora Alma Rosa Marroquín, secretaria de Salud, ya nos lo advirtió. Las hospitalizaciones están incrementándose en los últimos cinco días.

Entendamos bien y claro. El Ómicron no es cosa de Dios. Resolver la pandemia es responsabilidad de los científicos y nos incluye también a nosotros.

No se vale cargarle la mano a Dios. Pongamos nuestra parte. Evitemos las celebraciones masivas. Convivamos en familia, con grupos nada numerosos.

En Estados Unidos y Reino Unido están alertando a sus ciudadanos para evitar volver a recaer en los contagios del Covid-19 que cobró muchas vidas.

Hasta hoy, los decesos se han contenido. El último reporte señaló sólo el fallecimiento de dos personas, una de ellas sin síntomas de morbilidad.

Sin desmerecer la labor del doctor Manuel de la O Cavazos, hay que reconocer que la doctora Alma Rosa Marroquín, trae las pilas bien puestas.

De todas las mujeres que forman parte del gabinete del gobernador Samuel García, ella será una sobresaliente dentro de los primeros 100 días.

Manuel de la O le dejó la maquinaria bien aceitada y su relevó, Alma Rosa Marroquín, tomó el mando y está funcionando e informando bien.

Hagamos lo que corresponde en forma responsable. Sigamos las indicaciones. Y, a Dios, dejémoslo descansar. Vamos a agradecerle, no a mortificarlo.

chavalolanderos@yahoo.com.mx

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