mar. May 17th, 2022

Abel Moreno López

Uno de los más importantes acontecimientos en materia de historia política de México que recordaremos esta semana lo constituye sin lugar a dudas la celebración del Primer Congreso Feminista Mexicano celebrado en Mérida, Yucatán del 13 al 16 de enero de 1916.

Se trata de un episodio singular, digno de recordarse tan ampliamente como sea posible. Sucedió hace ciento seis años y es uno de los principales antecedentes de participación político-ideológica de las mujeres mexicanas.

Aunque es frecuente encontrar que aquel evento es citado como referencia temática, se estima necesario conocerlo mejor, pues su contenido y alcances, dada la época y el entorno en que se dio, lo hacen no solo un antecedente importante, sino también un hito fundamental en el esfuerzo de las mujeres mexicanas por alcanzar la igualdad de que siempre se careció.

Tiene lugar en el estado de Yucatán, en el centro de la década marcada por la revolución mexicana, que en principio inició por la causa democrática, pero que luego incorpora las demandas clasistas de obreros y campesinos. 

Correspondió promover este Congreso, al entonces gobernador y comandante militar, general Salvador Alvarado Rubio de origen norteño, quien emitió la convocatoria respectiva, documento que partía de diversas consideraciones como la necesidad del dinamismo social para la mujer, de su libertad y su evolución en la sociedad; decía “la vida activa reclama su participación, el honor la impele y suyo será el galardón si labora por sí y vence, liberándose de odiosas tutelas, de ridículas costumbres, de estúpidas tradiciones y férreos prejuicios”.

El temario del congreso feminista incluía las siguientes interrogantes: “Cuáles son los medios sociales que deben emplearse para manumitir a la mujer del yugo de las tradiciones? Cuál es el papel que corresponde a la escuela primaria en la reivindicación femenina ya que aquella tiene la finalidad de preparar para la vida?, Cuáles son las artes y ocupaciones que debe fomentar y sostener el estado y cuya tendencia sea preparar la mujer para la vida intensa del Progreso? y, Cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido sino también dirigente de la sociedad?”

Entre otros aspectos la convocatoria establecía que las resoluciones se considerarían como proyectos que serían elevados a la categoría de Leyes previo estudio de las áreas de legislación social del gobierno de Yucatán.

Así, el Congreso Feminista en Yucatán fue la respuesta a siglos de opresión, desigualdad, discriminación, en una palabra, injusticia hacia la mujer.

Por otra parte, hay que considerar que el gobierno provisional encabezado por el general Alvarado convocó este Congreso una vez que ya había incorporado a los empleos públicos a mujeres aptas para ello; había fundado la escuela vocacional de artes domésticas para señoritas, se dio apertura a la enseñanza preparatoria en el instituto literario del Estado, se legisló sobre el divorcio, sobre la explotación inicua de la mujer y por ello ahora la llamaba a dictaminar sobre su destino en una asamblea solemne.

Aunque originalmente se establecía que se efectuaría en la segunda quincena del mes de diciembre de 1915, conforme se fueron desarrollando los trabajos previos y de organización, hubo de modificarse la fecha de celebración.

El congreso se inauguró el día 13 de enero de 1916, en el Teatro “Peón y Contreras”. 

Los trabajos duraron cuatro días, celebrando dos sesiones diarias, todas con debates intensos, con felices coincidencias y múltiples desencuentros, observándose el natural choque entre tradición y porvenir.

Réplicas, contrarréplicas, mociones, interpelaciones, votos particulares, votaciones económicas y nominales, fueron aspectos técnicos que todavía en muchos espacios legislativos no se dominan y sin embargo en aquellas jornadas se ejercieron con destreza y en algunos casos hasta con maestría.

En el curso de aquella innovadora asamblea, pudieron apreciarse intervenciones del más variado tipo, pero sobre todo plenas de autenticidad y de las mejores intenciones para cumplir con el cometido que la convocatoria les había señalado, ahí se escucharon planteamientos y frases que de manera elocuente planteaban a más de la situación histórica y presente de la mujer en la sociedad, los planteamientos para alcanzar nuevas y mejores condiciones tanto en su relación con los hombres, como su papel en el desarrollo de la sociedad.

Concluyo reiterando la importancia de que todo lo relativo a este Primer Congreso Feminista sea suficientemente conocido por las generaciones actuales, particularmente las mujeres, revalorando su importancia como uno de los antecedentes de su eterna lucha… hasta la próxima…

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