dom. Jun 26th, 2022

Por Salvador Hernández LANDEROS

Emilio es un niño quien aún no cumple ni un año de edad y va a cargar con un estigma social a consecuencia de la insensatez de un gobernante y su esposa.

Lo que hicieron Samuel García y su esposa Mariana Rodríguez, es una ligereza más allá de sus atribuciones como gobernador y funcionaria pública.

La pareja debe reflexionar que el cargo que ostentan exige responsabilidad en sus actos, en los que no tienen cabida la inmadurez ni la imprudencia.

Pocos les pueden creer que lo hicieron por amor a la criatura. Más bien se piensa que fue por esa calentura de permanecer en redes sociales y medios.

Lo que hicieron fue violar las leyes y reglamentos para la protección de los derechos de menores; violaron la seguridad jurídica, psicológica y social.

Ellos deben entender que en el Centro “Capullos” que, como el pequeño Emilio, hay muchos que desgraciadamente “no tienen madre y menos abuela”.

No es culpa de Emilio. Es de quien lo parió y quien ayudó en su fecundación. Un hombre y una mujer que desdeñaron la bendición de ser padre y madre.

Con 10 meses de edad, Emilio ya quedó estigmatizado por la desgraciada política. Por causas diferentes hay ejemplos, como el hijo de JFK y de LDC.

La polémica que causaron el gobernador y su esposa, debe hacerles entender que la función que están ejerciendo no es el estar jugando a “las comiditas”. 

Tampoco que estamos en “Disneylandia, New New Lion”. Que deje descasar a los menores de edad y no los use como pretexto para ir a vacunarse a EU.

Ahora, que si en verdad les urge la paternidad, que prediquen con el ejemplo y adopten a Emilio. Eso si sería una noticia de 8 columnas y reconocimiento.

Chavalolanderos@yahoo.com.mx 

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