mié. May 18th, 2022

Arnulfo Vigil

Mientras la grandilocuencia y la imposición unilateral sigan imperando en el gobierno actual, los problemas sociales van en aumento. Y no se les ha prestado atención. Uno de ellos, muy grave, es el de los jóvenes que no tienen definido su futuro porque no hay oportunidades. Y si las hay, son selectivas. Y magras.  

    El aumento progresivo y vertiginoso de la inseguridad y la preocupante descomposición social que se refleja en todos los ámbitos de la vida, con más robos, asaltos, homicidios de alto impacto, fuerte desintegración familiar, mayor consumo de drogas y una acentuada falta de valores cívicos, morales y humanos, se debe en gran medida a que los jóvenes y las nuevas generaciones no se les brindan oportunidades para que detonen su talento y capacidad de forma positiva, con educación, deporte, cultura y trabajo.   

    Así lo señalan en el libro “Los jóvenes y el Empleo, el futuro que les espera” Roel Guajardo Cantú y Juan Palacios Dávila. A los jóvenes no les espera un trabajo para toda la vida, ni la seguridad de una pensión en el futuro.   

    Los autores afirman que los jóvenes enfrentan una nueva realidad que requiere resilencia intelectual y emocional para vivir en constante preparación para desarrollar nuevas profesiones durante su vida. 

    Incluso mencionan en este libro que la competencia de nuestros jóvenes por un puesto de trabajo en el mundo laboral no solo será con jóvenes egresados de otras latitudes del planeta, su competencia serán los robots con inteligencia artificial producto del desarrollo de la tecnología. 

    Si a todo esto le sumamos la falta de sensibilidad de las autoridades y de nosotros como sociedad para abrirles oportunidad a los jóvenes estamos construyendo las condiciones propicias para más violencia e inseguridad en lugar de fomentar la educación y el desarrollo social.

    Pero esto se hace con presupuesto, con recursos, no solo con discursos. Lamentablemente no se le ha puesto la suficiente atención a este aspecto. Cuando los requerimientos de las grandes empresas van enfocadas a la tecnología digital, una vez superados los procedimientos mecánicos, no se está preparando a los jóvenes para enfrentar esta realidad.

    Hasta donde se sabe no existe un programa educativo para que los jóvenes se preparen para enfrentar estos retos. Había, ya no lo hay. Y esto es grave, muy grave, porque si se escatimen recursos para preparar a los jóvenes no tendrán futuro. Ni trabajo. Ni pensión. 

    Tendrán en cambio un mañana nublado. Tienen un presente quebradizo. Y eso no es sano. Ni para las autoridades gubernamentales ni para la ciudadanía y por supuesto ni para los jóvenes. Si no se hace algo al respecto, si no se dignifica a los jóvenes, las redes de la maldad organizada, las garras de la delincuencia, harán de las suyas con los jóvenes que requieren un apoyo total educativo.   

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