mar. May 17th, 2022

Óscar Tamez Rodríguez

El miércoles 9 de febrero, durante la mañanera, el jefe del Estado mexicano, el jefe de las instituciones, el presidente del país, el vocero de las mañaneras tuvo un lapsus en el cual pide que se ponga una pausa a la relación binacional entre México y España.

“Pongamos una pausa” dijo, lo que quiera que eso signifique. De inmediato se incendia Roma, todo tipo de adjetivos, de disparates, memes e infinidad de reacciones a una declaración que otrora dejaría al país en condición de rompimiento diplomático.

En lo personal considero que no fue nada, bueno, debo aclarar porque minimizo el incidente que en otro momento habría provocado caída en la bolsa, desplome de la economía, devaluaciones y tantas crisis más.

El comentario lo dice el vocero mañanero, el comentarista noticioso; no lo hizo el jefe del Estado ni siquiera el presidente de la nación, no, aunque sea la misma persona, lo hace el líder de las mañaneras.

Duele reconocer que el problema no lo causa él en sus declaraciones, la crisis la generan los medios quienes toman a serios los anuncios trasnochados en las mañaneras, el terremoto lo provocan quienes hacen eco de la charada, del comentario manipulador.

El interés no fue romper relaciones internacionales, tampoco provocar una crisis diplomática con España, todo fue manipulación a la frágil, crédula e ingenua opinión pública que toma con seriedad las baladronadas.

Lo relevante sería preguntar ¿por qué el disparate mañanero?, ¿por qué atreverse a provocar una crisis diplomática?, ¿por qué planear un sismo de alto impacto, pero milimétricamente controlado?, estas son las preguntas que deberíamos hacer los opinadores, no cuestionar lo dicho porque eso es nimiedad, algo anecdótico.

Luego de prender el barril de pólvora, el mandatario atiende a John Kerry, enviado especial para atender el tema del cambio climático en México, ¿Desde cuándo a EUA le interesa el clima? De esa reunión poco dicen los medios, las declaraciones posteriores a la entrevista fueron borradas de la opinión pública. ¡Genialidad pura!

La verdadera crisis está en la relación de México con los conquistadores del territorio nacional de mitad del siglo XIX; esa es la verdadera problemática de intervencionismo. Pero ahí no se exigen disculpas.

Al día siguiente del incendio, el vocero de las mañaneras sale fresco, regodeado, irónico; increpa a la opinión pública por hacer un escándalo donde hablan de rompimiento con España cuando sólo dijo “pongamos una pausa”. 

La pausa fue de horas, mientras duraba el efecto del regaño norteamericano en la persona de Kerry. ¡Pausa poquito pausada!

Mientras opinadores, analistas y medio país se desgarran las vestiduras por “la pausita”, Kerry invade la soberanía, da indicaciones sobre qué sí y qué no debe contener la reforma energética, a cuáles sectores privados no deben afectar y varias instrucciones más a sus pupilos resguardados tras la puerta mariana de Palacio Nacional.

Eso es lo que el vocero de las mañaneras quiso acallar, ocultar, minimizar; todo para que el jefe de Estado no tenga que responder por la intromisión y el derrumbe de los sueños en la 4T por estatizar la energía eléctrica.

“Pongamos una pausa”, sí, pero pongámosla nosotros los opinadores, los analistas, los que no terminamos de entender que el actual no es un presidente convencional, no es uno que se conduzca conforme a instituciones y que se preocupe por las consecuencias de sus baladronadas.

La bolsa, Banxico y quienes intervienen en el mundo de la economía ya lo entendieron, sino pregunten ¿Por qué no hubo sismos económicos ante la pausa solicitada?

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