mié. May 18th, 2022

Abel Moreno López

El separatismo en las zonas fronterizas nacionales e incluso locales, es un tema recurrente, díganlo si no, episodios que tuvieron lugar en el siglo XIX, como la independencia de Texas, los intentos de la república de Río Grande, o la República de la Sierra Madre.

Pues bien, entre las efemérides de esta semana, llama la atención que el 20 de febrero de 1915 era la fecha programada para el estallido de violencia a que convocaba el llamado Plan de San Diego, un documento fechado el 6 de enero de ese mismo año, que, aunque datado en el poblado texano de ese nombre, se presume fue signado en la penitenciaría de Monterrey. 

Este plan según la primera de sus quince clausulas, disponía que el 20 de febrero de 1915, a las dos de la mañana, se produciría un levantamiento contra el gobierno de los Estados Unidos proclamando la libertad de los negros y la independencia de los estados de Texas, Nuevo México, Arizona, Colorado y California, que fueron robados de la manera pérfida por el imperialismo norteamericano a la República Mexicana.

En otro apartado se mencionaba que el movimiento sería dirigido por el Supremo Congreso Revolucionario de San Diego, Texas. La bandera adoptada era de color rojo con franjas diagonales de color blanco y la inscripción “Igualdad e Independencia”. El ejército creado sería denominado Ejército Libertador para Razas y Personas.

Además de la república independiente con los estados antes mencionados, cuando se logre avanzar, señalaba el plan que se ayudaría a la raza negra a ganar otros seis estados colindantes para crear la republica de esa raza también independiente. De igual manera se aludía a apoyar a los apaches de Arizona y los pieles rojas dándoles garantías y devolviéndoles las tierras que les fueron arrebatadas para que se unieran a la lucha.

Como se dijo al principio este documento tenía como fecha de expedición el 6 de enero de 1915 en el poblado de San Diego, Texas, y fue conocido gracias a que uno de los firmantes, Basilio Ramos, Jr. fue arrestado el 24 de enero de 1915 en McAllen, Tex, trayendo con él, una copia de dicho plan. De sus declaraciones se infirió que el documento había sido firmado en la penitenciaría de Monterrey, por varios reclusos.

Una vez llegado el 20 de febrero fecha prevista para el estallido violento, no sucedió nada, pero apareció una segunda versión del mismo plan, ahora solo enfocado en Texas donde se establecería una “república social”, se insistía en la liberación de los proletarios y de reclutar a los indios para la causa. Como ese y los días subsecuentes no se presentó rebelión alguna las autoridades descalificaron el plan catalogándolo como un mero pronunciamiento.

No obstante lo anterior en el mes de julio se presentaron algunas incursiones relacionadas con el Plan de San Diego cerca del Rio Bravo, apareciendo en escena dos personajes seguidores y supuestamente relacionados con Venustiano Carranza: Aniceto Pizaña y Luis de la Rosa.

Por ese entonces se conoció también una tercera versión del Plan de San Diego que pugnaba por la creación de la “República de Texas” integrada por Texas, Nuevo México, California, Arizona y partes de Mississippi y Oklahoma. Se señalaba a San Antonio, Texas, como sede revolucionaria.

El reclutamiento de partidarios e incursiones de los seguidores continuaron, adoptando el sistema de guerra de guerrillas lo que obligó al gobierno estadounidense a desplegar fuerzas militares para combatirlos.

Desde la época en que se dieron los hechos y con posterioridad, el Plan de San Diego generó muchas dudas e interpretaciones tanto sobre su origen como su patrocinio y verdaderas intenciones, lo mismo se atribuyó a un intento huertista, porque entre los primeros firmantes había seguidores suyos, también se trató de atribuir a villistas, carrancistas y contrabandistas de armas. Particularmente se identificó que las incursiones que hubo (unas treinta) de mediados de 1915 a 1916, fueron promovidas por seguidores de Carranza y llama la atención que al reconocer Estados Unidos el gobierno de Carranza en octubre de 1916, de inmediato las hostilidades cedieron.

Desde luego no faltan entre las teorías conspirativas los señalamientos a una eventual intervención de Alemania, tanto apoyando a Huerta primero y luego a Carranza tratando de mantener la atención del gobierno norteamericano en un conflicto local, tratando de aminorar su participación en la primera guerra mundial.

Personalmente me interesé en este evento histórico hace un par de décadas, gracias a una primera información que me dio el buen amigo Pablo Rodríguez Chavarría, lo que me llevó a encontrar un par de artículos iniciales en el archivo de Laredo, Tex y posteriormente encontrar el libro “El Plan de San Diego, Rebelión Texana, Intriga Mexicana”, de Charles H. Harris III y Lois R. Sadler. A partir de ahí he encontrado otros textos, sobre todo norteamericanos. Entre los textos mexicanos que he visto está el del historiador tamaulipeco Ciro R. de la Garza, (una conferencia en Monterrey en 1970) donde se explora sobre todo lo relacionado con la intervención alemana y la posición y protagonismo de los seguidores de Carranza.

En fin, se trata de un episodio no muy conocido que ha generado más dudas que certezas y que viene a sumarse a los intentos separatistas que se presentan por doquier en el devenir de los tiempos… Hasta la próxima…

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