dom. Jun 26th, 2022

Óscar Tamez Rodríguez

La reforma electoral de la 4T es ambiciosa y excluyente, atenta contra la democracia misma en muchos de los puntos propuestos. El debate apenas comienza en la agenda pública, propongo revisarla por aspectos ya que hacerlo todo en una columna puede llevarnos a caer en ligerezas de opiniones.

Utilicemos esta columna para revisar la iniciativa en algunas de sus implicaciones con el poder legislativo.

Una de las propuestas de Morena es reducir el poder legislativo, en la cámara de diputados, eliminar los 200 diputados quienes actualmente arriban por representación proporcional, igualmente bajar de 128 a 96 senadores, eliminando una de las formas de representación proporcional en esa cámara.

La propuesta puede ganar simpatías, es muy fácil comprar el discurso sobre el ahorro en “legisladores poco útiles” para destinar ese recurso en los más pobres; eso es retórica, actualmente se desperdician millones de pesos en recursos mal aplicados.

La estrategia de la 4T es llevar al país a un bipartidismo entre desiguales, ese donde sólo queden los buenos y los malos, entendiendo como los buenos a quien usted desee.

Resulta ocioso abundar en las características geopolíticas de México y cómo el bipartidismo sería excluyente para millones de mexicanos, principalmente de los más pobres, los marginados, los paupérrimos, esos quienes no tienen recursos, plataforma o poder para hacerse escuchar públicamente.

En 1963 surgen los llamados diputados de partido, una denominación para la representación proporcional de las minorías quienes sin tener suficientes votos como para ganar un distrito electoral por la vía de la mayoría relativa, tiene una base social a la cual representar y ésta se refleja en el porcentaje de votos obtenidos en la elección.

A partir de esa fecha, nuestra democracia abandona el esquema de mayorías para convertirse en incluyente de las minorías; esto es lo que pretende acabar la propuesta de Morena, aniquilar las minorías sociales representadas en partidos llamados chicos.0

Esperemos a ver cómo reaccionan los partidos como el PT o Verde que, siendo aliados de Morena, regularmente sus legisladores arriban por la vía de la representación proporcional, incluso en entidades como Nuevo León, es la representación de las minorías lo que les permite representación en el congreso local.

La reforma planteada, de aplicarse, acabará con la pluralidad legislativa y culminará en un bipartidismo de mayorías con exclusión a las minorías.

Otro retroceso es que la elección se basará en las marcas o partidos, con lo que daña las candidaturas independientes. El llamado método de elección pura pretende que en el poder legislativo existan tantos legisladores como porcentaje de votos obtenga una marca.

Junto con la desaparición de la representación proporcional se pretende eliminar la mayoría relativa por una nueva modalidad de porcentajes. Esto deja muchas incertidumbres, entre otras, qué pasa con aquellos candidatos ganadores frente a los perdedores, ¿acaso será una sola lista a modo de los partidos políticos?

Es válido plantear un modelo diferente para la democracia, releer a Maurice Duverger en su clásico de los partidos políticos permite entender que hay tantas formas de democracia como cada sociedad se organice.

Lamentablemente, la propuesta de Morena no tiene la finalidad de garantizar equidad, fortalecer las minorías o establecer equilibrios republicanos en el poder. Su propósito es transitar de una democracia a un sistema de partido único con oposición débil, tal como estaba México en la primera década del siglo XX.

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