vie. Ago 19th, 2022

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estima que el 56.9% tienen algún tipo de deuda, ya sea hipotecaria o no hipotecaria. 

De quienes tienen deuda no hipotecaria, el 60.2%  tiene deuda en tarjeta de crédito, 18.8% en crédito de nómina o personal, 11.6% en crédito para vehículos  y 47% tiene deuda en otros créditos como caja de ahorro, préstamos de terceros, casa de empeño, crédito educativo, entre otros, ya que un usuario puede tener activa más de una deuda.

“Más allá de la falta de liquidez o el surgimiento de algún imprevisto, la morosidad está ligada a  un desconocimiento sobre el producto financiero más adecuado para el usuario, es decir, el que se adapta más a su experiencia, necesidades y posibilidades de pago. Al momento de elegir un producto es recomendable ser conservadores y tomar la decisión con base con la realidad no con el estómago, porque en una de esas pides un crédito grande, te lo dan y luego no puedes pagarlo”, señala Daniel Rojas, CEO de Rocket.la, plataforma que brinda asesoría financiera gratuita con el objetivo de impulsar la inclusión y movilidad financiera.  

Rojas apunta que no se trata de que haya buenos o malos productos financieros en el mercado, se trata de que sean funcionales para un usuario en específico. El producto funcional es aquel que se adecua a sus metas financieras y posibilidades de pago, sólo así se convertirá en una herramienta que le ayude a gestionar sus finanzas de forma saludable.

Las razones detrás de la morosidad

De acuerdo con cifras de Rocket.la, la deuda promedio de sus usuarios asciende a 49 mil 170 pesos y sus pagos mensuales promedio son de 10 mil 462 pesos. Una creencia común al hablar sobre el retraso o falta de puntualidad en el pago de una deuda es la falta de liquidez. Sin embargo, existen otros factores que impactan este indicador. 

La falta de educación financiera, así como el desconocimiento respecto al orden o la mejor ruta a seguir en caso de tener más de una deuda, pueden hacer que las personas no cumplan con sus compromisos financieros a tiempo, lo que a su vez genera un incremento en el monto a pagar por concepto de intereses. En el mismo sentido, una débil planeación financiera propicia que los clientes vean reducida su capacidad de pago y no puedan cumplir a cabalidad con sus obligaciones. 

La morosidad también se relaciona con la selección de productos que no van acorde con las características del usuario. 

“Los interesados en acceder a financiamiento necesitan conocer cuál es su situación financiera, cuáles son las características del crédito al que aplican y asegurarse de que los plazos para pagar, las mensualidades, la tasa de interés y el Costo Anual Total (CAT) sean favorables y se encuentren dentro de su presupuesto”, afirma el CEO de Rocket.la. 

Por Admin

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