mié. Sep 28th, 2022

Rafael (Rafa) Elias

Una imagen vale más que mil palabras. Y muchas imágenes ilustran más que miles de lamentos.

Los actos inusitados de la semana pasada que sólo pueden definirse como acciones de violencia extrema, han dejado escenas verdaderamente dantescas en las mentes de todos los mexicanos, y no sólo de aquellos que habitan los estados más afectados.

Esto, aunado al sexenio más sangriento de la historia (y lo que falta), con récord de homicidios dolosos, desaparecidos, feminicidios, ha hecho que en México se haya llegado ya a una situación de verdadera emergencia; con una violencia creciente e incontenible, y con el avance sin oposición alguna, del crimen organizado que cada día se hace de más y más territorios del país.

Si ya la caldera estaba a punto de ebullición, esta semana pasada nos encontramos con lo antes inimaginable: la llegada en pleno del terrorismo a México, con la agravante de contar con un presidente que no sólo minimiza estos actos, sino que además de rehusarse a definirlos como lo que son, tiene la osadía y la desfachatez de utilizar su ya cansado discurso, pero ahora llevado a extremos antes impensables, argumentando una “acción concertada de los conservadores en mi contra.”

¿Pero en qué cabeza sensata puede tener cabida semejante acto de cobardía, irresponsabilidad y demagogia? En ninguna. Esto me hace pensar cada vez con mayor convicción que Andrés Manuel López Obrador adolece de sus facultades mentales, y que su narcisismo exacerbado hace que él mismo se coloque por encima de los hechos, los distorsione, y mintiendo como siempre, los venda a su clientela.

Los actos terroristas de la semana pasada superaron cualquier expectativa que hubiera el que escribe podido siquiera imaginar en lo que hace a los niveles de violencia e impunidad que se pudieran llegar a vivir en el país. Imágenes de comercios destruidos, vehículos en llamas, muertos y heridos por doquier, todos ellos ciudadanos comunes y corrientes, inocentes de cualquier actividad delictuosa, escenas que parece podrían perfectamente ser de Siria o de Ucrania.

Y el presidente configurando teorías mágicas de conspiraciones imaginarias contra su persona en lugar de ejercer todo el peso del Estado ante los grupos terroristas que causaron este caos nunca antes visto ni experimentado por los mexicanos.

Penosa es también la actitud de la sociedad: mucha indignación, mucho temor, y mucha sorpresa, pero sin exigir de manera alguna una explicación veraz del estado actual de la situación en materia de seguridad pública, y lo que se puede esperar ante la clara muestra de impunidad ante un desgobierno estático, permisivo, y probablemente cómplice.

Una sociedad que no exige rendición de cuentas, que permite que su presidente les mienta descaradamente sin alguien que le refute sus francas estupideces y sus explicaciones sin el menor sentido común, pero con todos los visos de auto victimización aceptada dócilmente por esa secta que se ha construido precisamente a través de demagogia barata (pero efectiva) acompañada de dádivas, prebendas, y cuando eso deja de funcionar, … amenazas.

¿Hasta cuándo va a dejar de lado la gente está apatía?

¿Qué necesitan los mexicanos para finalmente reaccionar y repudiar estos niveles de violencia y exigirle al presidente soluciones o renuncia?

¿Cuántas decenas o centenas de miles de muertes más?

¿Cuánto más cinismo y desfachatez de este presidente embriagado de poder absoluto, porque es precisamente la gente quien se lo ha permitido?

¿Cuándo les va a doler México lo suficiente a los mexicanos como para que despierten, reacciones, exijan, y se liberen de ese yugo que pareciera no saben siquiera que tienen alrededor de sus propios cuellos?

¿Cuándo?

¿Qué?

¿Hasta cuándo y qué necesitan los mexicanos para recuperar su país y erradicar el cáncer Lopezobradorista de una buena vez?

México me duele. Su gobierno me da asco, y la apatía y permisividad de su gente me dan vergüenza.

Si no despiertan con esto … me temo que no despertarán con nada, hasta que un día se vean viviendo en un país aún más totalitario, aún más violento, o hasta que estos males toquen directamente a un familiar o a sí mismos.

Para entonces será demasiado tarde.

Por Admin

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