jue. Sep 29th, 2022

Por Salvador Hernández LANDEROS

Sí en verdad Luis Donaldo Colosio Riojas tiene aspiraciones políticas a nivel nacional, del tamaño de su padre, está obligado a trabajar, pero en serio.

De hecho, debe entender, o que le hagan entender, que la alcaldía de Monterrey, salvo en dos excepciones, ha sido la tumba política de exalcaldes.

Monterrey, en 65 años, ha tenido buenos alcaldes, baste citar a Leopoldo González, César Lazo, Luis M. Farías, Oscar Herrera y Ricardo Canavati.

Por circunstancias políticas, Don Luis fue gobernador sustituto y luego alcalde. En cambio, Sócrates y Benjamín, primero alcaldes y después gobernadores.

Fuera de esos tres personajes, ningún alcalde de Monterrey ha llegado a la gubernatura del Estado y, mucho menos, a la presidencia de la República.

Recién hubo a los que la ciudadanía no les perdonó, políticamente, su forma de manejar los recursos públicos y sus actos de corrupción. Ni mención merecen.

De Luis Donaldo, dicen que aspira y que está bien posicionado en encuestas para ser candidato a presidente de México, pero a él, a él, no se le ve nada.

El periódico El Norte, en días pasados, le mandó un aviso de que la ciudad está sucia, chaparra y fea. Pero la solución no está en el comercio organizado.

La tumba que cava Luis Donaldo está en el comercio informal, es decir, en los ambulantes que mucho aportan en la suciedad del centro de Monterrey.

El quitarlos para una limpieza del sector requiere oficio. Son a ellos a quienes debe otorgar permiso sin costo para instalarse sólo de viernes a domingo.

Que la CANACO apoye en el permiso. Y a quienes venden alimentos, que los autorice la Secretaría de Salud. Mantener sin basura el centro, sería un logro.

chavalolanderos@yahoo.com.mx

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