jue. Sep 29th, 2022

Rafael (Rafa) Elías

 Ya me había tardado en escribir mi artículo señala, pero es que no podía elegir entre tantos temas que se acumularon esta semana: la militarización del país; el terrorismo (¿regional o ya nacional?); el nombramiento de una incompetente total para dirigir probablemente una de las tres Secretarías de Estado más importantes para el desarrollo de México; el “plan de estudios” propuesto por la misma SEP; la “captura” de Murillo Karam coincidiendo con la liberación de Rosario Robles …

¿De dónde escoger?

Ante la imposibilidad de determinar cuál es el tema de más relevancia, opté por comentar lo que yo creo que abarca todo lo anterior, y más:

México está podrido.

Recuerdo aquella frase del expresidente Peña Nieto cuando dijo que “ningún presidente se levanta pensando en cómo joder a México.” Hasta ese momento, yo estaba de acuerdo, pues aunque hemos tenido nuestra buena ración de ineptos, de ladrones, de corruptos, de farsantes y de autoritarios, nunca habíamos tenido a alguien que encajara tan perfectamente en cada una de las anteriores definiciones, lo que me hace pensar que este sí, se levanta todas las mañanas pensando en nuevas maneras de jodernos, habiendo logrado hasta ahora (y lo que falta) el peor de los destrozos sufridos por este tan golpeado país en la historia moderna.

Un individuo que es inepto, porque no ha sabido ni podido resolver los problemas más agravantes del país: desde luego la inseguridad, pero también y no menos importante, el sistema de salud; la educación; el estado de derecho (“que no me vengan con eso de que la ley es la ley); la economía (inflación, carestía, el haberse “terminado los guardaditos” como bien dijo un subsecretario de Hacienda los costosísimos subsidios; y por supuesto, el dinamitar todo resto de confianza que podía haber existido en el país con las cancelaciones del NAIM, Constellation Brands, y su (afortunadamente) fallido intento de nacionalizar la industria eléctrica.

Un individuo que es un ladrón por el uso y abuso que hace del ramo 23, de los programas sociales, de la cancelación de inversiones en casos como las estancias infantiles, las escuelas de tiempo completo, los refugios para mujeres abusadas y maltratadas, y todo aquello que oliera a cualquier administración anterior. Probablemente él no se ha embolsado ese dinero (ni lo afirmo ni lo niego, porque no tengo evidencia en un sentido o en otro) pero sí se lo ha robado a los mexicanos, sobre todo a los que más necesitan de esos servicios y a los que ha dejado totalmente desprotegidos.

Es un corrupto, porque continuamente trata de saltarse la Constitución bajo la cual juró cumplir y hacer cumplir. Con sus “decretazos”, con su Suprema Corte de Justicia a modo, con su desconocimiento de la ley, y como dije antes, con su falta de respeto a la misma, desdeñándola con esa frase que ya ha pasado a la historia como ejemplo de cinismo puro.

Es un farsante, porque llegó a la presidencia bajo la premisa de que “por el bien de todos, primero los pobres” y es a los pobres a los que más ha afectado con sus “políticas” (como las antes descritas) y porque se ha vuelto uno de los mayores multiplicadores de mexicanos pobres en la historia.

Y es un autoritario. Porque sólo su palabra y su ley imperan: desde la designación (torpe y degradante) de sus “corcholatas”, hasta el cinismo con que ha operado a través de sus secretarios de estado, algunos piensan que del crimen organizado, pero seguramente también de sus programas clientelares, para manipular elecciones e ir consolidando a la gente de su partido en los diferentes niveles del poder.

Tras escribir todo lo anterior, he cambiado de opinión respecto al título de este ensayo.

No, México no está podrido. Está podrido su presidente y todo lo que él hace y representa.

Así es que hay esperanza.

Todo es cuestión de emular a Vicente Fox, y de una buena vez “sacarlos a patadas.”

¡PERO YA! Sin esperar un solo momento más.

¿Está usted de acuerdo?

Pues … ¡Manos a la obra!

Por Admin

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