jue. Sep 29th, 2022

Por: A.  C. Guerra

Ayotzinapa for ever…

Ayotzinapa ya no es lo que fue en un principio. Ha habido más manoseo que en una tortillería. Los hechos originales nadie los conoce a ciencia cierta pues existen tantas versiones como presuntos líderes se han adjudicado la movilidad de los deudos de los desaparecidos.

Un hecho cuyo origen tiene raíces municipales se convirtió en un acontecimiento no sólo nacional, sino hasta internacional. Mientras a los verdaderos culpables, algunos en la cárcel, ya casi ni se les menciona, el juicio se ha torcido maquiavélicamente hacia el lado equivocado.

Lo mencioné desde un  principio: la única culpabilidad del gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto fue el no haber intervenido de manera inmediata para esclarecer desde su raíz los lamentables hechos.

Prefirieron esperara a que le estallara la bomba al gobernador perredista, Ulises Ruiz, quien como vil rata se zafó al renunciar y todavía es hora de que ni siquiera ha sido llamado a cuentas.

Tal pareciera que existen quien o quienes pretenden que el Caso Ayotzinapa permanezca como conflicto “for ever”, ya que al llegar a un arreglo, a muchos se les caería el negocito, sobre todo a esos pseudo líderes que medran con el dolor de los padres, haciéndoles creer que los 43 muchachos están vivos y que es el gobierno, el ejército, el que los tiene secuestrados.

Vivimos en un país en el que la mentira suele convertirse en realidad cuando sale de la boca de falsos mesías que viven precisamente de quienes les creen. Han elevado a rango de “héroes” nacionales a 43 muchachos que no se distinguieron por nada, salvo por haber sido masacrados por un grupo aún no identificado de sicarios pertenecientes a una de las organizaciones de narcos que existen en Guerrero.

La Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” se ha caracterizado, desde hace casi 60 años, por haber sido un plantel en el que estuvieron Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas. Desde entonces adquirió fama de refugio de guerrilleros. Hoy en día, es refugio de malvivientes, vividores, bloqueadores de carreteras, asaltantes de casetas de peaje, vaya, de viles incendiarios que no tienen respeto por la sociedad que les da educación gratuita.

Volverse “la piedra en el zapato del gobierno”, no son palabras que deban dejarse pasar así nada más, como si nada. Es una amenaza latente de que todo se convertirá en un “Ayotzinapa for ever”, mediante el cual podrán portar patente de corzo para mantener secuestrado el estado de Guerrero.

Existe el principio de autoridad. Existe el estado de derecho. La sociedad exige que se llegue al fondo de la verdad, esa verdad que sólo conocen los Abarca y Ulises Ruiz, porque fueron ellos los actores iniciales de esta película y no el gobierno federal, ¿o no?

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