mié. Oct 5th, 2022

De acuerdo a cifras del Statista Research Department y Juniper Research, se proyecta que para 2024 exista un volumen de 132 millones de personas que hagan uso de servicios de Open Banking; cuando se compara esta cifra con el número en 2020, se observa un crecimiento de más de 500% en este mercado en menos de un lustro.
La tendencia de transición hacia los servicios financieros tecnológicos de punta ya era clara, pero la pandemia por Covid-19 llegó a acelerarlo todo en un periodo de tiempo muy corto.
Nick Grassi, Co-CEO de Finerio Connect, startup mexicana de finanzas integradas, explica que esto se debió a que “ la mayoría de los usuarios se vieron obligados a tener que llevar acabo toda su vida desde sus hogares; sin embargo, también se explica el tamaño del cambio debido a la incorporación de tecnologías y modelos habilitadores que impulsaron a la industria en su conjunto. El Open Banking es un gran ejemplo de este tipo de sinergias”.
Los modelos de banca abierta, u Open Banking, proponen que al interior del sector financiero se compartan, entre instituciones, los datos agregados y transaccionales de sus usuarios, con el fin de que exista una transparencia tal que permita a los clientes tener las mejores opciones disponibles, siempre, en el mercado. Asimismo, el Open Banking ofrece la posibilidad de tener un conocimiento claro y bien mapeado de ambas partes del sector: tanto la oferta como la demanda.
“En Estados Unidos la banca abierta ha presentado una verdadera revolución en términos de que las instituciones financieras puedan prestar más y mejor atención a sus usuarios. Y en México ha logrado impulsar el desarrollo y diversificación de las fintech, pero presenta una gran área de oportunidad en la medida que es necesario que se establezcan claramente las reglas secundarias a su implementación actual”, comenta el Co-CEO de Finerio Connect. Homologación: el reto para México
De acuerdo al Fintech Radar de Finnovista, en México la industria de la tecnología financiera crece, aproximadamente, en 16% a tasas anuales. Y se espera que esas tendencias continúen en el mediano e incluso a largo plazo. Sobre todo en la medida que modelos como el del Open Banking terminen de consolidarse para propulsar la oferta de productos y servicios actual.
Para que ello suceda adecuadamente, es necesario que se terminen de establecer los marcos normativos detrás de su implementación. “El reto es grande, pero lo que se puede capitalizar en México es más grande aún. Se necesita de gran voluntad para crear criterios adecuados de homologación—particularmente en la tecnología que se usa para la redistribución de información financiera—que ofrezcan un piso parejo en la industria, sin importar el tamaño de la operación o cartera de una fintech e institución financiera”, concluye el Co-CEO de Finerio Connect.

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