sáb. Dic 3rd, 2022

Por Salvador Hernández LANDEROS

Con la forma que empleó para hablar del proyecto del nuevo estadio de Tigres, el Rector debía informar sobre las empresas “factureras” en la UANL.

Como si el nuevo estadio representara más que la Máxima Casa de Estudios, Santos Guzmán López, salió a aclarar que el proyecto no está detenido.

El médico Guzmán López, quien dentro de un mes cumple su primer año de tres, pareció lamentar el que no estará en la Rectoría en el 2025.

Olvidó que su función no es ser promotor de un proyecto que involucra a una empresa privada, la cual se entiende directamente con el gobernador.

Debe enfocar su labor, al menos, en informar o aclarar, si las empresas factureras que operaron en los períodos anteriores ya quedaron fuera.

Es una vergüenza de Rector hacer lo que hace. Ni siquiera mete disciplina en algunas de las Facultades donde pronto habrá relevo de directores.

En la Facultad de Derecho y Criminología deshonraron a una alumna. Al responsable lo retiraron de su cargo y a la víctima la coartaron con vileza.

En la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, continúan las tranzas de hace cuatro años con una cofradía que ahí está asentada.

Para cambiar la imagen de Rectoría, al menos debería informar los avances de la investigación sobre la administración de Rogelio “El Ranchero” Garza.

Recordar que, al dejar su cargo el exrector, a través de empresas señaladas como factureras, según investigación periodística, se llevó 700 millones de pesos.

Cuando asumió su digno cargo de Rector, expresó que “los recursos serán manejados con transparencia y rendición de cuentas”. ¿Ya se le olvidó? De eso debe informar, no del estadio de los Tigres

chavalolanderos@yahoo.com.mx

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