sáb. Dic 3rd, 2022

Ixtoc Hinojosa Gándara

Todo parece indicar que las decisiones más importantes en este país no las toma el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, es decir, el Presidente López Obrador, si no el General Secretario de la Defensa Nacional Luis Crescencio Sandoval. Esto es evidente por la respuesta dada a la cámara de diputados sobre su petición para que compareciera ante ellos como es obligación de todos y cada uno de los Secretarios del Gobierno Federal la respuesta referida en el enunciado anterior fue negativa y en cambio fue contestada con una invitación a las instalaciones de la Defensa Nacional, la cual canceló por un oficio que el considero grosero por parte de un diputado, el cual los invito a consultar y en ningún momento el diputado se muestra grosero o utiliza un lenguaje inadecuado.

Aquí es donde todos descubrimos el grave error que fue darle tanto poder a los militares al otorgarle el control de aeropuertos, puertos, aduanas, construcción del tren Maya y demás obras de carácter civil. Las decisiones que nada tienen que ver con el carácter castrense de las fuerzas armadas son muchas veces tomadas por el titular de la Defensa siendo que los legalmente obligados son los demás Secretarios de despacho que tienen que ver con los demás asuntos del Gobierno Federal. Además de lo anterior cada vez se pone en duda la capacidad que pueden tener los elementos de las fuerzas armadas para defender cuestiones de seguridad pública y aún más cuestiones tan básicas como su información de carácter confidencial. Lo anterior a partir del la sustracción de información por el hackeo a los sistemas de ciberseguridad de la Secretaría de la Defensa Nacional. Cuestiones de seguridad nacional tan importantes como la salud del Jefe de Estado y las relaciones que guardan ciertos Gobernadores con líderes y células del crimen organizado.

En conclusión, podemos inferir por los recientes acontecimientos en el gabinete Federal qué realmente el que toma las decisiones es el General Secretario Sandoval siendo esto extremadamente peligroso para la democracia mexicana. La cercanía de las fuerzas militares a los órganos electorales y otras instituciones de carácter civil puede transformarse en el primer paso de lo que sería una verdadera transformación, pero en este caso, de una democracia a una dictadura militar. Ejemplos de estos los podemos ver muy claros en países como Nicaragua, Venezuela y otras dictaduras militares en el Caribe.

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