jue. Dic 8th, 2022

-Como en sus tiempos de juventud, Ricardo González Gutiérrez, Cepillín, acompañado de su primo y compañero de toda su vida, Lázaro Salazar Gutiérrez, recorren los pasillos de la Preparatoria N°2, hasta toparse con su Altar de Muerto, para darse cuenta de que ya no está entre los vivos y que formaba parte del homenaje que los estudiantes con la ofrenda le habían dedicado

Por: Raúl E. Guevara Ortiz.- El reloj no marcaba las 12 de la noche, ni la obscuridad imperaba en el ambiente, mucho menos el silencio reinaba en la parte alta del cerro del Obispado muy cerca de la que fue su casa, sin embargo el olor a cabrito, taquitos y gorditas de harina,  huevos rancheros con frijoles a un lado y una Coca Cola, su bebida favorita, envolvian con su magia aquella mañana del 21 de octubre de este 2022, cuando Ricardo González Gutiérrez “Cepillín”, el payasito de la tele, regresaba a la tierra para darse cuenta, de que a pesar de aun vivir en el corazón de miles de mexicanos, él ya descansaba en la eternidad.

De pronto, luego de recorrer en forma pausada y recoger su traje colocado en el perchero de su estudio, la realidad termino por convencerlo al momento de voltear a ver los cientos de pares de ojos, congregados en el “Toldo Vaquero” de la Preparatoria N°2 , quienes al unisono dejaban sonar un fuerte aplauso cuando bajo la música del “Bosque de la China” lo hicieron levantar su brazo, para decir un adiós definitivo de su espíritu, a la vida terrenal.

De esa forma la legendaria institución universitaria de educación media superior, que a fínales de los años 60as, lo vio recorrer por sus pasillos y enfundarse su uniforme de portero del equipo de fútbol soccer, le rendía un merecido homenaje como  estudiante destacado, que dejó un gran legado en su paso por la vida.

Pero, mientras los miembros del Jurado Calificador, evaluaban cada uno de los detalles del Altar, dedicado a Cepillín, este se ubicaba con cara de nostálgica en la parte más alta del mismo, para presenciar desde ahí  las actuaciones de los jóvenes integrantes de los Talleres de Música, Danza Folclórica y Orquesta Juvenil de la Preparatoria, así como el mensaje de su Coordinador José Antonio Pagaza González, quien resaltaba las horas de trabajo de sus estudiantes y maestros para edificar la ofrenda, que lejos de buscar lograr alcanzar un premio, tenía como finalidad la fomentar las tradiciones de la cultura mexicana entre las nuevas generaciones.

Momento emotivo para los asistentes, significó la presencia de Lázaro Salazar Gutiérrez, compositor y arreglista del 90 por ciento de las canciones del “payasito de la tele”, pero también primo y compañero de toda la vida de Ricardo González, a quien  recordó en  su semblanza, destacando las travesuras y correrías de ambos por las aulas y pasillos de la Preparatoria  2, de donde ambos partieron para tomar diversos caminos en la Universidad Autónoma de Nuevo León, Salazar para la Facultad de Leyes y Cepillín para la de Odontología.

Al final del protocolo oficial y teniendo el Altar de Muertos como escenario,    Hiram Gutiérrez Elizondo estudiante del 3er., semestre, quien personificó fielmente a Ricardo González “Cepillín”, continúo con la magia de los asistentes  que a pesar de no ser el personaje original, debido a su gran parecido, le solicitaban posara para ellos en fotografías para el recuerdo.

Finalmente luego de cerca de dos horas, la representación concluyó, pero al igual que quedó  el Altar de Muertos en el centro de la casa de los Vaqueros hasta pasado el próximo  2 de noviembre, el recuerdo de la vista de Cepillín, uno sus más destacados estudiantes, quedará muy presente en las historias vividas por la institución en sus casi 67 años de existencia.

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