mié. Dic 7th, 2022

Rafael (Rafa) Elías

Estoy plenamente convencido que entre cajas chinas, cortinas de humo, instrucciones y entrometimiento en las decisiones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y demás políticas públicas ultra-radicales, este “gobierno” tiene una estrategia muy bien aceitada para mantenernos saturados y por ende, desconcertados respecto a cómo actuar y en qué.

Y es que si hacemos un recuento, podemos mencionar desde la militarización forzada (a base de amenazas, extorsiones y compra venta de legisladores para lograr las dos terceras partes requeridas para alcanzar la mayoría calificada y elevar esa iniciativa a rango constitucional; las Guacamaya Leaks; la exoneración de Pío; la burda y obvia precampaña de parte de cada una de las “corcholatas” de una manera descarada (y sin consecuencias, lo que no alcanzo a entender).

Tenemos también el terrorismo político y la extorsión velada del Secretario de Gobernación quien, lejos de cumplir su labor de tender puentes y hacer fluir la comunicación y los acuerdos entre los diferentes actores políticos, se la pasa recorriendo la república (con cargo a nuestros impuestos) para amedrentar, descalificar, insultar, y hasta mentir cando se trate de cualquier persona o grupo que no rinda tributo al Tlatoani.

Y probablemente lo más importante (a la par de la militarización) es el ataque ahora sí descaradamente abierto a instituciones como el Instituto Nacional Electoral (INE), una de las mejor reconocidas y más admiradas en el mundo. Esto con la intención de desaparecerlo y sustituirlo por una entidad claramente controlada por el partido en la mayoría (porque en Morena están convencidos de que ese partido llegó para quedarse por lo menos 70 años como el viejo PRI, -del que no tan casualmente provienen la mayoría de sus elementos “relevantes”, empezando por el “presidente”-).

Eso en el presente, aunque sabemos que de ninguna manera allí terminarán los excesos y los abusos, los errores y las pifias.

Para empezar, tenemos un boceto de Presupuesto de Ingresos con las cifras más alegres (en sus supuestos) de que yo tenga memoria: un crecimiento del PIB del 3.5% (que no se ha dado en décadas y muchísimo menos se va a dar con esta “administración”, un estimado de inflación de entre 2 y 3% (¡hágame Usted el favor! Si hoy estamos rayando el 9%.) El endeudamiento que inevitablemente tendrá que aumentar más allá del déficit estimado en 3.5% del PIB (la cifra más alta en muchos años), y la más que probable pérdida del Grado de Inversión de parte de las principales agencias calificadoras.

Esto último, para quienes no son muy versados en esto de las finanzas, implica que los fondos de inversión que contienen en sus estatutos la obligación de estar invertidos en instrumentos únicamente con Grado de Inversión, se verán forzados a deshacerse de bonos de deuda mexicanos (digamos, en una suerte de venta de garaje) donde los precios de estos se desplomarán, causando una fuga inmensa de capitales de inversión de portafolio (y de otro tipo de inversiones) derivando en lo que podría llegar a ser una mega devaluación del “peso fortachón” y de una mega crisis de proporciones pocas veces vistas anteriormente.

Y para terminar el menú de saturación (o de degustación de los variados tipos de incompetencia mostrados por este “gobierno”) tenemos, ¡cómo olvidarlo! la letanía de insultos, agravios, desdenes y desinterés contra y por los Estados Unidos, siendo no menor la abierta provocación de tener satélites rusos volando sobre el espacio mexicano, y tecnología 5-G proveniente de China, en confrontación directa con el gobierno de Biden.

En efecto, esto no puede ser casual. Tiene que ser forzosamente un esfuerzo concertado, una estrategia, para llenarnos de tantos y tantos problemas, que como ciudadanía, no sepamos ni siquiera por dónde empezar, qué atender primero.

Afortunadamente existe un creciente número de asociaciones y contingentes ciudadanos tratando de actuar en consecuencia. El gran problema que veo con estas organizaciones, sin embargo, es que me parece que siguen concentradas en reunir a la gente de clase media-alta y alta, y que no se está incorporando a la clase media-media, a los jóvenes y a los abstencionistas, ofreciéndoles tareas de relevancia en estos grupos, así como representación, liderazgos, voz, y voto.

Lo anterior me preocupa porque hasta que no se incorporen esos sectores, estos grupos carecerán de la máxima efectividad requerida, y eso al final del día en 2023 y en especial en 2024, puede resultar insuficiente.

Así pues, hoy tengo poco que decir.

Y ese poco se resume en una frase simple y llana: estoy mucho, muy preocupado por mi país, y desafortunadamente poco a poco voy perdiendo la esperanza.

Así pues, le pido encarecidamente:

¿Me puede Usted hacer el favor de animarme un poquito, por favor?

¡MIL GRACIAS DE ANTEMANO!

Por Admin

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