sáb. Dic 3rd, 2022

Arnulfo Vigil
Bang bang bang, suena el hocico rabioso de una pistola de cualquier calibre en el salón de clases de la escuela secundaria. Parece una escena de película de Hollywood, pero no, no es una escena, es un hecho de la vida real sucedido en cualquier ciudad, recordemos Uvalde; en la escuela Ramón López Velarde (oh maestro) de Monterrey algunos alumnos traían cuchillos
La violencia en las aulas escolares es un hecho y se ha convertido en un problema no sólo educativo, que lo es, sino de conducta, que proviene o bien de la descomposición familiar, de la pobreza económica o de la calamidad pétrea en que se ha convertido la sociedad actual. Todo mundo habla de dinero, en particular el gobierno, miles de millones de pesos a invertir. Pero los bolsillos de los ciudadanos apenas traen para el camión, que cobra el gobierno.
A últimas fechas se han acentuado de forma alarmante los problemas de violencia en las escuelas, el bulling entre estudiantes no para y el suicidio entre los adolescentes y jóvenes va en aumento.
La pandemia aceleró o puso al descubierto un serio problema social que no hemos querido redimensionar y que la autoridad educativa y gubernamental, más llena de maestrías, especialidades y doctorados (hasta tres, para no andar con pequeñeces) que los mismos militares y generales de estrellas en el pecho, no ha podido frenar.
La violencia en las aulas y los problemas de los jóvenes se están agudizando y se convierten en una bomba de tiempo, porque los niños, adolescentes y jóvenes con el propósito de huir o buscar una salida al hiperestrés que viven en sus hogares y en su entorno, están accesando a muy temprana edad (nueve años) a sustancias como el tabaco, el alcohol y las drogas que transforman la conducta de las personas.
Esto se traduce en más violencia, inseguridad y falta de respeto a los mayores, a la familia, a las reglas sociales y morales. Se ha relajado la disciplina y se ha desatendido en la casa (el padre y la madre trabajan), en la escuela y en la vida comunitaria, la educación en valores de las nuevas generaciones. Los valores como el de la responsabilidad, el respeto, la honestidad, el trabajo, el ahorro, la solidaridad, la perseverancia y oros más, para que sean efectivos deben ser asimilados, incorporados a nuestro sistema de creencias, a nuestra forma de vida. Esto y más propone el profesor Roel Guajardo Cantú en su libro “El problema es de valores”.
Y es un trabajo de todos pero fundamentalmente de la escuela y de la autoridad, para vivir en una sociedad más amable, segura y alejada de la violencia. Los valores deben de tratarse todos los días, en todo momento, en particular de forma escolarizada. Guajardo Cantú señala que es necesario inculcar en los jóvenes la búsqueda de metas, de sueños, de propósitos, pero también enseñarles a motivarse a sí mismos y desarrollar en ellos la vocación por la vida.
Para enderezar el rumbo y reconstruir el tejido social hay que trabajar la autoestima en las nuevas generaciones, así tendrán confianza en sí mismas y se sentirán capaces de conquistar metas. Y eso depende de los padres, de los padrinos, de los amigos, de los maestros conscientes, no de la Secretaría de Educación del estado, que está ausente.

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