mié. Dic 7th, 2022

Clara Villarreal

Las ventajas de dar el salto hacia lo diferente. Hay una frase muy famosa que le suelen atribuir a Albert Einstein: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Nunca se comprobó si realmente él dijo eso o no, pero la frase lleva algo de razón. Los seres humanos tendemos a repetir nuestras conductas. Es como si nos aprendiéramos el caminito, y luego ya nada más lo seguimos en automático. La realidad es que los resultados no siempre son lo que esperamos. Es decir, emprendemos una acción esperando cierto resultado, pero si no resulta como queremos, nos cuesta reflexionar cuál es el punto a cambiar. Transformarnos y madurar aspectos es difícil. Sobre todo, cuando se trata de cambiar hábitos, conductas, estilos y ritmos de vida. Pero cambiar, no necesariamente tiene que ser un proceso drástico ni mucho menos, doloroso. Para transmutar, lo que quieras, solo se necesita un primer paso en la dirección correcta. Bueno, ¿y cuál es la dirección correcta? La verdad es que puede haber muchas. Estoy segura de que para llegar al éxito hay más de un camino y no existe el camino correcto, solo caminos y nuestra misión es descubrirlos. Entonces, lo importante es empezar, dar ese primer paso, en un sendero que queramos explorar, ojo, debe ser algo diferente a lo que siempre hacemos, aunque duela, hay que ir en dirección contraria. Voy a ir aterrizando los ejemplos. Yo viajaba todo el tiempo, y el 99% de mis viajes eran por trabajo. Tengo en mi mente muy establecido que, si voy a viajar, es porque voy a trabajar. En ocasiones, hacía trayectos pesadísimos: estaba 6 horas en un país, con una agenda saturada y, al terminar la última reunión, tomaba el primer avión para regresar a México. Para mí era muy difícil imaginarme viajando solo por el placer de hacerlo, sin agenda, sin presiones, sin estar pensando todo el tiempo en cómo voy a capitalizar la experiencia. Viajar por trabajo me ha traído muy buenos resultados, no me estoy quejando, pero pensé que “cambiarme el chip” de que “no todo viaje tiene que ser laboral” podría traerme algunos beneficios. Este año me atreví a hacerlo. Al día de hoy me encuentro viajando por Sudamérica haciendo esta reflexión y debo decir que los primeros días fueron muy raros. Como que no sabía qué hacer si no estaba trabajando o atendiendo el celular. Y luego, poco a poco, algo se activó dentro de mí. Aprendí a relajarme, a soltar el control y, lo mejor, a tomar una perspectiva diferente. Sin duda, ahora mi capacidad de apreciar una situación es más amplia y este viaje me ha abierto la mente. No es que haya cambiado por completo mi forma de ser, sino que ahora soy capaz de adaptarme a distintos ritmos, situaciones, estilos y entornos. Esto que yo viví se puede aplicar en muchas áreas de la vida. Yo me atreví a viajar por placer y soltar el ritmo del trabajo. Igualmente, alguien puede explorar tomar un curso de cocina, abrirse a nuevas amistades, darle un nuevo giro a su negocio. O simplemente, exponerse a nuevas conversaciones, otros escenarios, lecturas diferentes que nos lleven a reflexionar sobre ideas que nunca antes habíamos tocado. Dar el salto hacia lo diferente, cuesta un poquito al principio, genera miedo, pero una vez que lo hacemos, crecemos enormemente como personas, seguimos aprendiendo y seguimos construyéndonos paso a paso. ¿Hacia que rumbo te vas a atrever a caminar hoy? contacto@claravillarreal.com Twitter: @claravillarreal

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