mar. Nov 29th, 2022


Para Tamara Chayo, una joven mexicana de 22 años, convertirse en emprendedora fue un proceso que se dio de manera natural. “Yo no lo busqué, no era mi sueño de la infancia, pero me di cuenta de que los emprendedores somos personas que ven un problema y buscan resolverlo. Yo desde niña siempre fui así y mi empresa surgió cuando vi que ante la pandemia, nadie hacía nada para proteger al personal médico y mi familia era parte de quienes luchaban contra el Covid, pero además vi la cantidad de contaminación de la industria médica. Así que puse manos a la obra”, asegura la CEO y Founder de MEDU Protection, startup mexicana dedicada a la fabricación de indumentaria médica sustentable y segura.
Aunque emprender se convirtió en su pasión no todo fue sencillo. El acta constitutiva y los trámites se convirtieron en todo un reto que la llevó a aprender, pero ser mujer y joven hizo que la tarea de crear y hacer crecer una empresa se convirtiera en un proeza.
“Es real que ser mujer y ser emprendedora hace que las cosas sean más difíciles. En México me pasó que no pude levantar capital porque según los demás tengo dos cosas en contra: que soy muy jóven y que soy mujer. Eso hace que te ven como si fueras una broma y para pedir financiamiento te piden más números que a los hombres, pero ahora lo veo como mi fortaleza, mi carta de presentación y mi súper poder para decir: ‘soy diferente y soy parte del cambio que quiero ver en el mundo’”, añade Tamara.
En el marco del Día Internacional de la Mujer Emprendedora, que se conmemora cada 19 de noviembre, vale la pena apuntar los retos, pero sobre todo celebrar los logros de las emprendedoras mexicanas, que como Tamara han logrado desarrollar sus proyectos.
¡Apostemos por ellas!
En México, invertir en un negocio encabezado por una mujer es altamente redituable, así lo confirma la Radiografía del Emprendimiento 2021, edición Mujeres, elaborada por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM), la cual indica que en promedio los negocios de las emprendedoras son rentables 13% más rápido y tienen 19% menos facturas atrasadas en comparación con los proyectos encabezados por hombres.
“Como mujeres casi siempre estamos superando adversidades. Es triste porque detrás hay un tema de misoginia muy fuerte porque a veces la lucha es que te crean, los inversionistas, los clientes porque a veces lo primero que buscan es ver si tienes a un hombre a tu lado. A ellos sí les creen y toman como cierto todo lo que un hombre dice, pero cuando eres mujer te cuestionan todo, ese es tu día a día”, añade la fundadora de MEDU Protection.
Explica que en este día, aunque se reconoce el esfuerzo y valor de las mujeres emprendedoras, así como su aportación a la sociedad en la resolución de diversos problemas, es imprescindible implementar estrategias que inhiban la desigualdad en el ecosistema.
“Como mujeres buscamos influir en nuestro entorno. En mi caso, el problema fue ver el desabasto de equipos de protección para médicos cuando estaba la pandemia, era grave el alto número de contagios por falta de equipo. Yo quería proteger a mi familia y comencé a trabajar en algo seguro que pudiera reutilizarse y a la vez fuera amigable con el medio ambiente”, explica.
Ser mujer emprendedora no es debilidad, sino una fortaleza
En este día internacional, instaurado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), también se busca crear conciencia entre la sociedad acerca de la brecha de desigualdad que prevalece en el ecosistema. La ASEM estima que, debido a la falta de oportunidades para emprendedoras, la percepción de temor al fracaso en mujeres es 55% mayor que en hombres.
“Es muy frustrante que por ser mujer te cuestionen. A mí no me tomaron en serio hasta que traje a un director comercial hombre y es impresionante como eso pasa y es lamentable. Como mujeres nos detenemos mucho, pero sólo necesitamos confiar en nosotras mismas y lanzarnos a la aventura. Y aunque las estadísticas nos pongan todo en contra, ser mujer es una fortaleza, no una debilidad”, indica Tamara Chayo.
Detalla que, en este contexto económico por el que transitamos, la unidad entre mujeres es fundamental para sortear obstáculos y adversidades en el emprendimiento.
“El reto más grande que tenemos es creer que hacemos algo innovador. Esta adversidad económica es un buen momento para sacar adelante a todo tu equipo de trabajo, apoyarnos entre nosotras, enfrentar muchos retos y desafíos que nos están demandando. Si ayudo a que la otra siga, si me comunico e intercambio experiencias podemos contribuir a que un menor número de emprendedoras cierren sus negocios. Debemos ser conscientes de que las mujeres que vienen detrás de uno pueden desarrollarse mejor en el ecosistema si estamos trabajando coordinadas”, puntualiza Chayo.
Según la ASEM, las mujeres emprendedoras apoyan a otras mujeres y el 72.2% de sus colaboradores son mujeres; mientras que en las empresas fundadas por hombres sólo el 38% del equipo es mujer.
“Ser emprendedor en México es difícil, pero no debemos sentirnos inseguras. Si estamos construyendo algo grande, hay que creérselo, preguntar y no dudar. Hago un llamado a buscarnos y apoyarnos; podemos con todo esto y yo estoy abierta para asesorar e impulsar a otra mujer. Cualquier emprendedora que quiera acercarse a mí y preguntarme algo estoy completamente abierta a platicar y apoyarnos entre todas. Quiero que sepan que pueden buscarme y que no están solas”, concluye Tamara Chayo.

Por Admin

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