mar. Feb 7th, 2023

Ixtoc Hinojosa Gándara

Para nosotros en Nuevo León es común, y es nuestra obligación, votar cada 3 años por presidentes municipales, diputadas y diputados locales y cada seis años por gobernador y gobernadora y en  coincidencia con estos procesos electorales, tenemos la elección de los diputados federales, senadores y senadoras de la república y presidente de la república. Pero nuestra responsabilidad como ciudadanos no termina ahí, debemos observar su actuación como gobernantes y representantes de nuestra voluntad, aquella vieja frase para referirnos al presidente de la república que dice “primer mandatario”, quiere decir el primero al que le mandamos no el primero que manda, para esto vayámonos a la raíz etimológica de la palabra mandatario, que es aquel que recibe un mandato u orden.

Pocos son los ciudadanos que participan en su comunidad de manera activa, ya sea social o políticamente, en gran medida por los vicios de casi todos los partidos políticos que han causado la cerrazón de estos mismos a la entrada de nuevos valores en la escena política. En lo particular yo siempre he pensado que para contribuir al mejoramiento de una institución a la que se pertenece, siempre será mejor hacerlo desde adentro y no desde afuera. Hecho que vemos muy evidente en el fenómeno de los famosos “chapulines” entre partidos y del que un servidor es testigo, al ser Regidor del Ayuntamiento de la Heroica Ciudad de Monterrey, donde nos topamos que las dos Regidoras Morenistas y por menos 3 regidores Emecistas formaron parte de las filas Panistas, y este fenómeno no solo se detiene en los cargos de elección popular, sino también  lo vemos en los cargos de designación de la administración pública municipal y estatal. Esto último da claridad sobre lo que parece ser la persecución de los intereses particulares muy por encima de los intereses de la comunidad.

Además de los llamados tránsfugas que brincan de un partido a otro, un fenómeno del cual tenemos que tener mucho cuidado es la poca o nula preparación técnica, académica o profesional para un cargo o encargo dentro de la función pública donde los que tenemos este carácter debemos ser más conscientes que los recursos, ya sean materiales o económicos, no son propiedad nuestra sino de la ciudadanía a la que nos debemos todas y todos los que trabajamos gracias a sus contribuciones.

Lo escrito en los párrafos anteriores destaca aún más la importancia que tiene el poder de la ciudadanía, no solo con el uso de su herramienta más poderosa que es el voto, sino con su constante vigilancia de cada uno de los funcionarios públicos y la aplicación de los diferentes recursos. En esto radica la importancia de la transparencia y de instituciones que la procuran, tanto a nivel estatal como a nivel nacional donde podemos constatar el debido uso de los recursos propiedad de los ciudadanos. Por lo tanto me permito hacer énfasis en la importancia del gran poder que tenemos todas y todos los ciudadanos en cada proceso electoral, hagámoslo bien, porque señoras y señores, gobernar es una gran responsabilidad.

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