dom. Feb 5th, 2023

Juan Palacios Dávila

Fue Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal estadounidense de 1987 a 2006, quien definió como “la era de las turbulencias” a la época posterior a la crisis de 2008 cuyos efectos aún nos afectan en muchos sentidos.

Recordamos, que la llamada “burbuja inmobiliaria” afectó en gran manera la mayoría de las economías alrededor del mundo, dejando en la calle a millones de personas que en ese momento buscaron hacia dónde voltear para conseguir los apoyos necesarios para subsistir.

Esas “turbulencias” trajeron cambios importantes en las economías como la de Estados Unidos, y por supuesto en México, donde se fueron dando las condiciones políticas, pero sobre todo sociales, para que surgiera un liderazgo como el que asumió Donald Trump, hasta ese entonces un improbable candidato a la presidencia de ese país.

Pero no solo en EEUU se presentaron liderazgos fuertes, sin importar de qué perfil ideológico surgieran, las personas querían líderes que por lo menos mostraran que sabían hacia dónde iban y a quienes les importaran los excluidos de siempre.

Ha habido de todo, porque muchos buscaban liderazgos fuertes y los encontraron en el ámbito político y algunos en el ámbito económico.

Considero que, ante estos resultados que nos dejan ver que la propia gente no acaba de entender hacia dónde vamos, y que el entorno hace difícil saberlo, conviene voltear a ver la propuesta del Profr. Roel Guajardo Cantú contenida en su libro “El director de escuela como líder de proyecto”.

Roel nos dice que “Toda proporción guardada, el papel de Jobs, de Gates o de algunos otros directores de empresas de índole mundial, que resulta fundamental en el crecimiento y desarrollo de ellas, es el mismo de los directores de una escuela.

Gran parte del éxito o del fracaso de la comunidad educativa se deriva de la actuación de los directores. Son ellos quienes tienen la tarea de poner en contacto los planes nacionales con las realidades concretas de una determinada escuela. Convertir lo general en específico”.

El maestro Guajardo parte de una idea que deja implícita a lo largo de la obra: el liderazgo se forja en el trabajo cotidiano, en el día a día y gran parte de su éxito consiste en saber “leer” la realidad que le circunda.

La SEP ha lanzado un nuevo Plan de Estudios en el cual el trabajo en proyectos coincide con la propuesta que lazó hace tiempo Guajardo Cantú, una propuesta por lo demás, fundada en las mejores prácticas pedagógicas.

Creo que sería tiempo de leer, de releerlo para aquellos que ya lo hicimos, el libro del Profr. Guajardo Cantú, un libro que se enfoca en la necesidad de construir los liderazgos que estos momentos de turbulencias requiere y que la SEP, de una u otra forma, está buscando.

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