mar. Feb 7th, 2023

Roel Guajardo Cantú

La educación es un instrumento que promueve la movilidad social, al menos así es en la teoría. La realidad en nuestro país es muy diferente, según el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, esto casi no existe en el sur del país, es perceptible en el centro y tiene más probabilidades de suceder en el norte.

Quizá la perspectiva de la movilidad social asociada con la educación se derive de algo similar a lo que expresara Bill Clinton: «El sueño americano en el que todos fuimos educados es sencillo pero cautivador: si trabajas duro y cumples con las normas, debes tener la oportunidad de llegar todo lo lejos que las capacidades que Dios te ha dado te lleven.» Una perspectiva que intelectuales como Michael Sandel no solo han cuestionado, sino mostrado datos de que esto no es necesariamente cierto.

La realidad es que la educación debe ser el principal factor para compensar las diferencias socioeconómicas de origen que se presentan entre los estudiantes, para lo cual debe establecer no solo estrategias de trabajo, sino una infraestructura que lo propicie.

Obvio es decir que afirmaciones como la de Clinton parte de aceptar muchos supuestos, entre ellos, que las oportunidades educativas son iguales para todos, independientemente del nivel social del estudiante, lo cual hasta ahora no es necesariamente cierto.

Para muchos jóvenes ir a la escuela representa un costo de oportunidad, ya que no solo dejan de obtener una posibilidad de ingresos al no trabajar, sino que implica pagar colegiaturas y materiales, lo cual, por poco o mucho que sea, en ocasiones no existen los recursos suficientes para ello.

En la actual administración federal, se están proponiendo una serie de cambios, dentro y fuera del Sistema Educativo para que, precisamente, hagan de la educación un factor importante en la movilidad social. Hoy hablaremos principalmente lo referente a los contenidos y las prácticas didácticas propuestas, analizaremos el Marco Curricular Común para la Educación Media Superior, MCCEMS2022, en el cual se incluye la equivalencia de los estudios en los diferentes subsistemas existentes en la EMS.

El objetivo es que, en caso de que el joven, por algún motivo, tenga la necesidad de abandonar una escuela pueda, sin ningún problema, ingresar a otra de EMS independientemente de su denominación.

El MCCEMS2022 pretende que los estudiantes adquieran una base cultural o los saberes necesarios que les permita aprender a lo largo de la vida; así como articular los planes y programas de estudios de los más de 30 subsistemas de EMS, que por cierto se deberían de haber compactado en Bachillerato General y en Bachillerato Técnico Profesional, los de formación para el trabajo, esto permite la portabilidad y tránsito de los alumnos.

En el caso específico de los contenidos y las prácticas didácticas para este nivel educativo, se presentan algunas novedades importantes que impactarán en las prácticas docentes, la estructura de los contenidos educativos y la evaluación. Esta última la analizaremos en otra ocasión.

El MCCEMS2022 propone una integración transversal de los contenidos, basada en el método de proyectos, destacada como “comunidades de aprendizaje entre pares”, que a la vez que genera conocimientos para los alumnos, resuelve problemas de la comunidad y permite desarrollar las capacidades socioemocionales de los estudiantes, sus habilidades sociocognitivas y su conciencia social e histórica, a través de tres componentes: el de Formación Fundamental y Fundamental Extendida para abordar los recursos sociocognitivos y áreas de conocimiento; los de Formación Laboral para desarrollar las competencias laborales y el Componente de Formación Ampliada para atender las habilidades socioemocionales.

Así por poner solo un ejemplo, el maestro debe impulsar al grupo para que identifique algún problema que pueda ser de interés de los alumnos y, al mismo tiempo, para la comunidad. Una vez detectado el problema, el maestro deberá ser capaz de conducir al grupo a la solución de este. En el proceso, el maestro deberá ir incorporando y subrayando aquellos elementos formativos constitutivos de los tres componentes que señalamos más arriba.

El resultado, en teoría la solución del problema, es una mezcla de saberes propios de las ciencias que fueron requeridas para ello, los recursos sociocognitivos y las habilidades socioemocionales. En el caso del Bachillerato Técnico Profesional, habrá que integrar aquellos saberes que harán posible la integración del alumno al mundo laboral, destacando los que tienen un componente tecnológico y que, principalmente, permitan un proceso de autoaprendizaje.

Esta concepción de la EMS es mucho más compleja que su antecedente, exige más a los docentes, pero también a los alumnos y a las comunidades en que se desarrolla el proceso educativo.

El tema obliga a pensar como lo dice el pedagogo Andrés Madrigal Hernández, en la necesidad de actualizar la visión de las mismas autoridades educativas, en una reasignación presupuestal para acercar a los estudiantes las herramientas didácticas necesarias, además de una continua actualización de los docentes, para alcanzar el propósito de una formación profesional como lo demanda el mundo de hoy.

Cambiar un paradigma que ha sido hegemónico durante años, no es tarea sencilla, pero puede ser sumamente satisfactoria y enriquecedora para la sociedad en su conjunto.

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