Dios es muy bueno, y tiene mucha paciencia, y soporta todo lo malo que nosotros hacemos, pero no podemos pensar que lo que hacemos no tiene importancia, sino que la riqueza de su bondad nos extiende con asombrosa paciencia la oportunidad de arrepentirnos de nuestra maldad.
En su delicadeza, Dios retiene su juicio por un tiempo, dándole a la gente la oportunidad de volverse de su pecado.
Es fácil confundir la paciencia de Dios con la aprobación de la forma incorrecta en que vivimos. La autoevaluación es difícil, y es aún más difícil acercarnos a Dios y dejar que Él nos diga dónde debemos cambiar.
Pero como creyentes debemos pedirle a Dios que señale nuestros pecados para que podamos confesárselos y recibir el perdón.
Desafortunadamente, estamos más a menudo asombrados por la paciencia de Dios con los demás que humillados por su paciencia con nosotros.
Apreciemos el gran valor de esta riqueza que nos ha sido dada y que gracias a Jesucristo, es gratuita para nosotros.
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
Romanos 2:4 | Juan 3:16 | Romanos 5:8
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