Mi crónica
Abel Moreno López
Este 4 de marzo se cumplen 95 años de la fundación del Partido Nacional Revolucionario, primer antecedente del actual Partido Revolucionario Institucional.
El año de 1928, es un año de renovación del Poder Ejecutivo Federal. Para las elecciones, como se diría meses más tarde, la nota dominante era la falta de caudillos, lo cual generó que no hubiera otro personaje que por si mismo tuviera los atributos para la presidencia que el General Alvaro Obregón quien se presenta como candidato único en la justa electoral.
Declarado Presidente Electo, el General Obregón es asesinado el 18 de julio de 1928, generándose una crisis política por la falta de personalidades de gran relieve.
En su mensaje a la nación del Primero de Septiembre de 1928, el Gral. Plutarco Elías Calles, como parte de su último informe, asume responsablemente el reto de enfrentar la crisis política creada por la muerte del Gral. Obregón. Aquel histórico mensaje, era a la vez, una exhortación para una reforma política nacional que permitiera al país iniciar su era institucional, al tiempo que convocaba a los revolucionarios de toda la república a unirse en torno a principios comunes y al alto propósito de que el país transitara de un país de caudillos a una nación de instituciones y de leyes.
El histórico mensaje del Presidente Calles, contenía además, un análisis de la situación política imperante en el país, y que se significaba, según decía: “por la total carencia, no de hombres capaces o bien preparados, que afortunadamente los hay, pero si de personalidades de indiscutible relieve, con el suficiente arraigo en la opinión y con la fuerza personal y política bastante para merecer por su solo nombre y su prestigio, la confianza general.”
Señalaba también que “quizá en ninguna otra ocasión las circunstancias hayan colocado al jefe del Poder Ejecutivo en una atmósfera más propicia para que volviera a existir en nuestro país el continuismo a base de un hombre,” y que sin embrago por considerar definitiva y categóricamente la necesidad de pasar de un sistema de “gobierno de caudillos” a un “régimen de instituciones”, se había decidido “a declarar solemnemente y con tal claridad (…) que no solo no buscaré la prolongación de mi mandato aceptando una prórroga o una designación como presidente provisional; sino que ni el en período que siga al interinato, ni en ninguna otra ocasión, aspiraré a la presidencia de mi país.”
Con tal declaración Calles mostraba su decisión de contribuir al establecimiento de una verdadera era institucional, más adelante convocaba a los revolucionarios a unirse en torno a principios y programas, insistiendo reiteradamente en “los peligros de todo orden que pueden resultar de la desunión de la familia revolucionaria.”
El mensaje en cuestión recibió una acogida entusiasta entre todos los sectores de la sociedad nacional y particularmente entre los grupos revolucionarios.
El propio Gral. Calles al otro día de dejar su mandato, asumía la dirección del Comité Organizador del Partido Nacional Revolucionario, el que en su primer manifiesto a la nación, fechado el primero de diciembre de 1928, declara que dicho Comité se había constituido con objeto de encauzar y unir en un solo conglomerado a todas las fuerzas de la tendencia revolucionaria, que convocaría oportunamente a una convención de las organizaciones existentes para la formación del P.N.R., donde se discutirían los Estatutos, el Programa de Principios y la designación de los dirigentes y del candidato a la presidencia de la república.
Agregaba el documento que aquella era “la hora histórica para que surjan y se formen los partidos políticos de principios y organización duradera” y así “salvaremos a la República de la anarquía a que pueden llevarla las ambiciones puramente personalistas y habremos establecido las bases de una verdadera democracia:”
El comité organizador lanza en enero de 1929 la convocatoria a la asamblea constitutiva que tendría lugar del 1 al 5 de marzo de ese año.
A la formación del partido concurren más de un centenar de organizaciones y partidos regionales.
La Convención Constitutiva del Partido Nacional Revolucionario tuvo lugar del primero al cuatro de marzo de 1929, en el Teatro de la República de la Ciudad de Querétaro, ahí mismo donde 12 años antes se había promulgado la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Durante cuatro días las delegaciones de 28 entidades federativas, bajo la Presidencia del Sen. Filiberto Gómez, sesionaron, deliberaron, y determinaron constituir el Partido Nacional Revolucionario, con el Lema: “Instituciones y Reforma Social”. Así también se designó como Presidente del Primer Comité Central Ejecutivo al Gral. Manuel Pérez Treviño y como candidato a la Presidencia de la República al Ing. Pascual Ortiz Rubio.
Correspondió al Senador Filiberto Gómez en su carácter de Presidente de la Convención declarar: HOY, CUATRO DE MARZO DE MIL NOVECIENTOS VEINTINUEVE, DECLARO FORMAL Y LEGITIMAMENTE CONSTITUIDO EL PARTIDO NACIONAL REVOLUCIONARIO.