«¿Quién se queja? ¿Quién se duele?¿Quién se ve envuelto en pleitos? ¿Quién sufre? ¿Quién es herido sin razón? ¿Quién anda con los ojos morados? ¡El que se pasa el tiempo tomando vino! ¡El que anda en busca de bebidas mezcladas! No dejes que te atraiga lo rojo del vino; ¡que no te deslumbre su brillo en la copa! Suavemente se desliza por la garganta, pero al final muerde como serpiente; ¡causa más dolor que una víbora! Hará que tus ojos vean cosas extrañas, y que tu corazón diga cosas perversas. Creerás estar dormido en medio del mar, o acostado en la punta del palo mayor, y dirás: Estoy herido, pero no me duele; estoy molido, pero no lo siento. ¿Cuándo voy a despertar, para ir por más?»
Más que rey, Salomón era poeta.
No te embriagues con vino, porque eso arruina la vida.
¿Quieres el vino que produce la Vid verdadera? También hace sentir el calor que sube por el cuerpo, también te empodera y te hace valiente, también te hace olvidar las dolencias, también te hace sentir que la vida es una fiesta, pero la diferencia es que no cobra factura, sino que alegra y vivifica a todos alrededor.
Es un vino nuevo que da nuevas fuerzas, esperanza y alegría, el vino que viene de estar en la presencia de Dios y nos devuelve el alma que a veces sentimos que se nos muere.
Hay vino en la casa del Señor, ¡ven y pruébalo! No lo encontrarás en ninguna botella, sino entre las páginas de la Escritura, entre los cantos de la alabanza, en las palabras del ministro, en los ríos de agua viva que saltan para vida eterna.
Proverbios 23:29-35 (RVC)
¿Crees esto? Habla con Dios, lee la Biblia y descúbrelo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
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