sáb. Mar 7th, 2026

Gabriel Contreras

La columna es una de las herramientas más utilizadas para mover el agua en nuestro país. Desde las alcaldías más recónditas hasta los secretos bancarios, todo acaba por ser tocado alguna vez por el filo de las columnas. 

Algunos referentes en este formato son Monsiváis y Manuel Buendía, que en base al sarcasmo o a la información privilegiada, sacudían el avispero con particular furor. 

Hoy, la columna sigue en pie, en “Excélsior”, “El Universal” o “La Jornada”. Gusta o disgusta, pega o falla, pero nunca es insignificante: la columna siempre tiene algo que decir. 

En Monterrey, en estos días, da gusto leer, por ejemplo, a Eloy Garza, o ver despotricar a José Borrego, un columnista muy actoral, que ha hecho de la improvisación escénica una acción política…

Algo inevitable de decir es que la columna siempre nos ayudará a ventilar los pasillos de palacio y el excusado del poder. Alguien tiene que hacer ese trabajo… Y para eso estamos los periodistas.

Por Admin

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