Gabriel Contreras
La nuestra es una sociedad que por tradición privilegia el consumo, la acumulación y el exceso. De modo tal que se considera una buena costumbre tener una mesa atiborrada de libros, libretas, computadoras y toda clase de objetos, desde fotos hasta funkos.
En la idea de que el que tiene más libros en su mesa es más culto que los demás, acabamos por acumular papeles de cualquier tema y cualquier enfoque al fin que “todo es cultura”, todo suma. En realidad eso es una estupidez, es dañino y solo expresa incapacidad de reconocer las propias limitaciones.
El asunto es que tarde o temprano la realidad choca contigo de frente, y te enseña que el pensamiento no depende de sumatorias ni de páginas acumuladas, y entonces comienzas a ver el mundo de otro modo.