COSAS DEL TONY
Por: Antonio Sánchez R.
Siempre se ha tenido la clara “sospecha” de que quienes se dedican a “coordinar” los viajes de “simpatizantes” que van a concentraciones masivas que se realizan, sobre todo, en la capital del país, se quedan con una tajada muy grande del pastel que les dan para repartir.
Y no es decir esto sólo por decirlo o para echarle tierra a nadie. Es la pura y clara realidad, esa realidad que mucha gente se niega a aceptar y que jura y perjura que estamos “muy bien”, cuando se nota a leguas que nuestra economía interna va de mal en peor.
Una de las broncas más terribles que vivimos en nuestro país es que existe una ausencia grosera de pensamiento crítico, no hay quien se atreva, o son muy escasos los que lo hacen, a levantar la voz, pues cuando lo hacen, de inmediato vienen las plañideras del actual sistema y se encargan de ponerle todo tipo de etiquetas a quien se atrevió a levantar la voz.
Quienes se niegan a darle vuelo a ese pensamiento crítico, están encerrados en una burbuja de la que no pueden (o se niegan a) escapar, porque solo repiten lo que ha sido instalado en sus mentes quienes se han encargado de manipular sus pensamientos y actitudes.
De ahí que, aunque vean que quien está coordinando su traslado a cualquier evento oficialista se está sirviendo con la cuchara grande, o hasta con el cucharón, prefieren voltear hacia otro lado, validando con esto la nefasta acción del “acarreador” de supuestos simpatizantes.
Y esto lo sabemos porque a esos eventos va gente de muchos municipios y nos han comentado que no en todas partes el “acarreador” le mete mano al presupuesto, pues señalan que al subir al transporte, se les entrega una generosa cantidad, como una especie de viático, con la que podrán solventar sus necesidades en ese viaje que, por lo regular, es relámpago: salen, por ejemplo, un sábado por la noche, llegan el domingo por la mañana, asisten al evento y ese mismo día por la noche van p’atrás.
Pero no en todas partes se trabaja de manera honesta. Hay líderes que no cambian su forma de “trabajar” y menos cuando ponen en sus manos un presupuesto al que le meterán las uñas flagrantemente, sin que nadie se atreva a chistar, so pena de quedar excluidos de futuras “aventuras”.
Imagínese nada más lo que se puede llegar a echar a la bolsa cualquier coordinador corrupto, cuando se habla que por cada “acarreado” serán mil pesotes de viático. Hay acarreadores que llegan a coordinar hasta tres autobuses, con un promedio de 40 personas por unidad, lo cual nos indica que son, mínimo, 120 mil pesos los que reciben.
Nos dicen quienes esto han vivido, que si bien les va, reciben una bolsa con frituras, dos o tres frutas y un refresco de ida y otra de vuelta. ¿Promedio por bolsa? 25 pesos, por dos, 50. O sea, si las cuentas no nos fallas, el gasto por cada acarreado es de 50 pesos y en total, 6 mil pesos, por lo que la “ganancia” del líder corrupto es de alrededor de 114 mil pesos, sólo por un “viajecito”.
Por cierto, mañana sábado habrá una gran concentración en el Zócalo de la Ciudad de México y el mecanismo para organizar el acarreo se puso en marcha desde hace varias semanas y se habla de que por Nuevo León, estado en el que Morena tiene escasa presencia, irán unos 50 camiones, pero por otra parte, de entidades en las que cuentan con mucha presencia irían, mínimo, alrededor de cien autobuses.
El “acarreo” siempre ha existido y seguirá existiendo, al igual que las viejas prácticas de aprovechar el “río revuelto” para hacerse de alguna buena “ganancia”. ¿Y quién dice algo? Nadie, porque al final de cuentas, todos son un Pri-Mor…