Gabriel Contreras
Esta fotografía no se expondrá en el MARCO, ni formará parte de una antología de fotógrafos del norte de México, ni será portada de “Cuartoscuro”, ni será recopilada y premiada por el Centro de la Imagen. Nada de eso. Quizás porque es solo una selfie que se subió entre millones de selfies a Facebook y ahí se acabó su circuito. Tal vez. En efecto, es una foto que no califica. Además, su composición no nos recuerda a los grandes de la lente… Y para colmo, fue tomada con un celular. No califica, de plano.
Pero más allá de ese ninguneo, esta foto nos llama la atención, porque desmiente, en sí misma, en toda su pequeñez, a una inmensa campaña de triunfalismo oficial.
Ese mundo perfecto prometido por nuestra autoridad, es solo una fantasía. Punto.