COSAS DEL TONY
Por: Antonio Sánchez R.
Hay tiempos para todo: tiempo para sembrar, tiempo para cosechar, tiempo para celebrar, tiempo para festejar, tiempo para pensar, para reflexionar, para dar, para entregar, en fin, para cada situación hay un adjetivo aplicable, a todo se le puede, y se le debe, llamar por su nombre.
Las opiniones que aquí se vierten, provienen de experiencias particulares propias y de una que otra experiencia ajena que, combinada con otras que coinciden, van formando un conjunto de ideas que, al final de cuentas, le dan forma a lo que se conoce como Opinión Pública.
Escribir de política es un quehacer un tanto riesgoso, pues se transita por caminos que en ocasiones resultan un tanto espinosos, ya que por lo regular surgen voces discordantes, opiniones contrarias que llegan hasta a exigir aclaraciones que, por lo regular, no tienen por qué darse pues, como ya señalé, son simples opiniones, que no acusaciones, aunque a veces lo parezcan.
Pero no se escribe para satisfacer a nadie o para atacar, denostar o perjudicar a alguien. Se escribe simple y sencillamente para coadyuvar en la construcción de una realidad más clara, en la estructuración de un panorama mucho más claro de lo que, por lo regular, nos quieren “vender”.
La imposición de ciertos conceptos, de palabras que se utilizan para identificar de una manera despectiva a quienes han formado parte del pasado, es parte de una estrategia adoptada para denostar y destruirlo todo, para vender la idea de que se está conduciendo al país por el camino correcto.
Y, desafortunadamente, en este país, adoctrinado vía la repetición de viejas arengas surgidas de una izquierda que se creía casi moribunda, se ha utilizado como caldo de cultivo la ignorancia y el rencor; la ignorancia y memoria corta de un pueblo que, aunque vea los mismos nombres que ya ha visto antes, con otros colores, ahora se los encuentra, bajo otras siglas y no reacciona, los ve tan naturales que pareciera que les han perdonado todas sus corruptelas pasadas.
¿Y el rencor? Bueno, ese surge de una población alimentada con un discurso destructivo, negativo, en el que se pintan escenarios que se encuentran algo alejados de la realidad. Y la estrategia ha dado resultados muy generosos para quienes se encuentran ahora en las altas esferas del poder, pues bajo una máscara inmaculada, podríamos advertir un rostro demasiado oscuro.
“La clientela” favorita de quienes detentan hoy el poder es gente adulta y, en su mayoría, pobre e ignorante, gente a la que se le ha convencido de que este país está mejor que antes, cuando la verdad es que nos vamos acercando a un abismo bastante peligroso, estamos al pie de un precipicio y será muy difícil revertir una inercia que nos está empujando cada vez más hacia ese pozo profundo.
Las crisis de años anteriores, de ese período “neoliberal” que tanto fustigan, pero que pocos, muy pocos pueden explicar, porque ni siquiera entienden tal concepto, serán juego de niños ante lo que nos espera en el futuro inmediato, pues ya está cercano, a la vuelta de la esquina.
Lo triste de todo esto es que todos esos camaleones y chapulines que cambiaron de colores y dieron el salto hacia un partido que les abrió las puertas y les “perdonó” su pasado corrupto, son ya parte una transformación que no ha transformado, para bien, absolutamente nada.
Pero…, olvidemos por lo pronto los asuntos de la grilla política y vayamos a algo mucho más agradable, a ese espíritu que poco a poco nos invade, como lo es el espíritu navideño y vaya desde aquí nuestros más sinceros deseos de que estas fiestas que ya están tan cerca las disfruten al máximo, que pasen una muy feliz Navidad y que el nuevo año sea pródigo en realizaciones.