dom. Ene 11th, 2026

Luz María Ortiz Quintos
Al comenzar un nuevo año, solemos proponernos realizar cambios en distintas áreas de nuestra vida con la finalidad de mejorar. Como padres de familia, especialmente de hijos menores de edad, este es un momento ideal para reforzar la enseñanza de hábitos que promuevan un desarrollo sano y una actitud positiva.

Algo tan sencillo, pero fundamental, es enseñar a los hijos que así como tienen derechos, también tienen responsabilidades. Desde la primera infancia, es importante que practiquen valores como el orden, la limpieza, el respeto y el autocuidado, entre otros. Cuando los pequeños comprenden la importancia de cada hábito, lo aprenden de manera significativa y lo conservan a lo largo de su vida. Incluso durante la adolescencia —una etapa en la que los cambios de conducta pueden dificultar estos procesos—, lo aprendido permanece, porque bien dice el dicho: lo que bien se aprende, no se olvida.

Tareas básicas como tender la cama, ordenar la ropa sucia y colocarla en un bote especial, acomodar la ropa limpia, los zapatos, los juguetes y los útiles escolares son actividades sencillas, pero formativas. Brindarles espacios específicos para que cada cosa tenga su lugar favorece el orden y la constancia. Aunque parezcan actividades elementales —y lo son—, lamentablemente no se practican en muchas familias.

Entre las posibles causas se encuentra el contar con una persona que apoye en las labores domésticas; sin embargo, aun en estos casos, los niños deben cumplir con sus propias tareas. Otra causa frecuente es la impaciencia de los padres para enseñar y esperar a que los hijos asuman y cumplan con sus responsabilidades.

La importancia de esta formación en tareas simples radica en que contribuye al desarrollo de la disciplina, el trabajo en equipo, la empatía y la responsabilidad, entre otros valores fundamentales. Por otra parte, la armonía en el hogar es un deseo común al iniciar un nuevo año. Establecer acuerdos en los que cada integrante de la familia contribuya con lo que le corresponde, de acuerdo con su edad y capacidad, permitirá que las tareas domésticas no se conviertan en motivo de conflicto y ayudará a formar personas más responsables y exitosas en los demás ámbitos de su vida.

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