mié. Ene 21st, 2026

Eleazar Fuentes Gutiérrez
Nuevo León está bajo los conflictos políticos. Hace una semana, en la opinión anterior, hablaba del año preelectoral y ahora se relaciona con cómo, si de por sí estaba tensa la relación entre el Congreso y el Gobierno del Estado, ahora lo está aún más, porque hay un interés y todo está puesto en el 2027.
El estado está en una crisis política. Vive un momento complejo en el que, a pocos meses de que Nuevo León sea sede de un Mundial, no hay presupuesto aprobado y existe un conflicto abierto entre poderes. Esta combinación no es menor: exige coordinación y acuerdos, pero lo que predomina es la confrontación.
El año preelectoral ha intensificado la tensión. Cada postura y cada desacuerdo se leen desde el cálculo político, no desde la necesidad de gobernar. Mientras los actores piensan en el futuro electoral, el presente del estado queda atrapado en el conflicto.
Nuevo León no enfrenta solo diferencias políticas, enfrenta un problema de prioridades. Cuando todo se concentra en el 2027, gobernar pasa a segundo plano. Y un estado que vive permanentemente en conflicto termina pagando el costo institucional y social de esa confrontación.

Por Admin

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