vie. Feb 20th, 2026

Óscar Tamez Rodríguez
Hace años surgieron entre las diversidades de personalidad los therian, personas quienes se asumen animales. “Son animales nacidos en cuerpos humanos”, esta es la mejor definición que encuentro.
El asunto se puede abordar desde tres enfoques: el serio y formal donde psicólogos, sociólogos, psiquiatras, teólogos, filósofos y neurólogos tienen algo por aportar. Otro enfoque es el de molestia, absurdo, enojo, por quienes consideran que son tonterías de algunos jóvenes desempleados. El tercer enfoque es el de la mofa, tomar con poca seriedad el asunto.
Visto con seriedad, algunos teólogos y religiosos podrían argumentar que es una reencarnación donde no se borró la memoria pasada, algo así como una cucaracha, un ratón o lobo reencarnados en cuerpo humano. Los psicólogos dirían quizá, que es asunto de la personalidad o la inteligencia emocional, toda profesión aportaría desde su formación.
Según las fuentes consultadas, los therian son personas que en su espíritu, alma, mente y emociones se sienten algún animal no racional. Esta variante de la diversidad actual abre el debate sobre si los humanos somos los únicos seres vivos racionales, con alma y espíritu; lo que nos lleva a preguntar si hay consciencia en los animales, un cielo e infierno para ellos y si hay discernimiento del bien y del mal.
¿Deben ser tratados como el animal quien dicen ser o cómo una variante de ser humano? Si alguien se considera perro, por el bien de su salud debería comer croquetas para perro y alimentos apropiados a la dieta de ese animal, habitar en una casa para perro y según la raza, vivir en el patio y hacer sus necesidades al aire libre, es decir, según el animal que se sienta, debe ser tratado en su hábitat, nutrición y conducta como el animal en su interior. Espero no haya quienes se sientan peces, ni ratas de caño, sería complicado adaptar su hábitat.
Debemos tomarlos en serio y hacerles sentir el amor humano, tratándolos como se haría con un animal de la especie, que vive en su cuerpo. Quitarles la ropa humana y adaptarles la apropiada a su diversidad animal, dar a ellos y ellas, actividades físicas apropiadas a su ser, dejar de verlos como humanos extravagantes y tratarlos como al animal que son emocionalmente.
Desde el enfoque del absurdo la argumentación también soporta el análisis. ¿Se asumen animales todo el tiempo?, ¿Son animales a modo y conveniencia?, ¿En los casos de algunas especies, cazan o cómo adquieren sus alimentos?, ¿Tienen pareja humana o su pareja therian es de una diversidad animal diferente? Cuántas preguntas por responder porque a muchos quienes brincamos los 40 años, nos resulta poco sencillo no presentar animadversión por esta diversidad que cobra vigencia en el país. Peor aún, ¿El gobierno implementará una nueva dádiva, perdón, beca para los therian?
Para quienes lo asumen como chistorete y otras formas de descrédito, el asunto les ofrece mucha tela donde cortar. Conozco desde mi infancia muchas variantes de therian y yo ignoraba lo eran, quizá ellos también, pero en su interior algo les decía que eran distintos.
Conozco algunos que en las coperachas de la parranda se hacen bueyes; otros que se sienten gallinas pues son huevones los que ponen, algunas y algunos son zorras, muchos hacemos el oso con regularidad, un cuate presumía tener cualidades como el burro, algunos se hicieron ratas, otros en las elecciones se vuelven mapaches, una amiga de toda la vida es como una mula, a veces me quedo chiva con datos que desconocía y el otro día me tocó un profe bien perro.
¡Bendito siglo XXI!

Óscar Tamez Rodríguez
CEPHIP,AC
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