mié. Mar 25th, 2026

Eleazar Fuentes Gutierrez
El día de ayer se votó en el Congreso local y se designó a la esposa del alcalde con licencia, Félix Arratia, como alcaldesa de Juárez, para que él se integrara al Gobierno de Samuel García. Todo está bajo la ley, no es ilegal esta práctica; está dentro del marco jurídico. Lo cuestionable o suspicaz es en lo político. Ya dijimos que está dentro de lo institucional, pero en lo político se da una lectura.

Durante años se criticó al grupo de los Treviño, priistas de Juárez, por cederse el poder durante administraciones entre familia; se le llamó vieja política y, en fin, hubo críticas. Mi postura no es contra el gobierno naranja, sino reflexiva: es un fenómeno repetitivo del municipio de Juárez que, para mucha gente, se percibe como nepotismo.

Creo que la decisión, dentro de un análisis político, no fue bien vista por la sociedad. Lo fundamental es que la democracia en Nuevo León no se debe tratar así. De entrada, el pedir licencia cuando fue votado por tres años y no cumplirlos ya habla de un golpe político, en lo moral, a la ciudadanía; y pasar la administración a su esposa manda un mensaje de nepotismo y de que las viejas prácticas del PRI, que tanto se criticaron, son las mismas que se viven ahora.

Veremos qué le espera al municipio y cómo lo perciben los habitantes de Juárez, Nuevo León.

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