Hace algún tiempo mientras lidiaba con un serie de situaciones hormonales, le solté a mi esposo que “con qué tenía que lidiar él”, comparado con lo que estaba lidiando yo y él me respondió: “yo lidio contigo, tú eres mi prueba”.
Y que me quedo callada.
Porque ciertamente el engranaje de una mujer se activa y desactiva de tantas que maneras que es difícil hasta para nosotras mismas entenderlo, ¡ahora imagínese a ellos!
Y hay días que me siento horrible, que los síntomas no tienen lógica y que los diagnósticos nos dejan más confundidos, porque aunque la enfermedad no es peligrosa, sí es molesta y dolorosa, y mas angustiante es que nadie sepa porqué te pasa algo que claramente estás padeciendo, pero el Señor me recordaba algo: que en el principio no era así…
Si tú te sientes llena de plagas y confusión, si a veces no te quieres ni mirar al espejo y te preocupa el futuro, Dios me recordó el pasado, muy, muy atrás en el Jardín, donde no había enfermedad, ni pobreza, ni tristeza, ni ansiedad, ni miedo, ni muerte.
Desde el preciso momento en que la humanidad le dio la espalda a Dios, Dios nos ha estado llamando para que volvamos a mirarnos a la cara y convivir juntos, limpios, sanos, libres, bellos. Gracias a Jesucristo, tú y yo podemos volver al Jardín, a la comunión íntima con Dios y hablar con él cara a cara, sin vergüenza ni temor, quitando todo estorbo, dolencia y preocupación.
No te aflijas, este camino es un proceso que te lleva paso a paso hasta tu diseño original, tal como Dios te imaginó y te comenzó a formar en lo profundo del vientre de tu madre.
Vuelve al principio, regresa a Dios, intensifica tu comunión con Él, caminen juntos y verás que todo no solo vuelve a ser bueno, sino que es muy bueno y bello.
Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Génesis 1:31
¿Cree esto? Hable con Dios, lea la Biblia y descúbralo. Solo la Verdad nos hará verdaderamente libres.
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