jue. May 28th, 2026

Raúl Guajardo Cantú

En días pasados comentamos que las obras del drenaje pluvial cuestan tanto dinero, y no son tan visibles, ni dan votos, que la mayoría de los gobernantes prefieren no realizarlas. También dijimos que, a fin de evitar tragedias personales, se puede contar con tecnología y con el personal existente en las áreas de tránsito, seguridad pública y protección civil, señalamos que normalmente los gobiernos estatales y municipales deben contar con un mapa de riesgos y, con base en ellos, prevenir sucesos como los que vivimos hace algunas semanas en el área metropolitana de Monterrey con pérdidas humanas y materiales.

Nos satisface observar que, junto a la necesaria crítica a la corrupción y a los fallos de los gobiernos, algunas publicaciones ya coinciden con nosotros en el sentido de que lo principal es evitar tragedias humanas, servir a los ciudadanos y no estar pensando en un idílico e inexistente deber ser que, al final de cuentas, no sirve para nada.

Leímos en las primeras planas de un diario local que, y eso sí nos parece grave en extremo, el gobierno del estado carece del señalado mapa de riesgos, un instrumento indispensable para evitar situaciones peligrosas a la hora en que se presenten las consabidas “lluvias atípicas” que nos azotan año tras año.

Podemos entender que no se realicen obras de drenaje que deberían ser prioritarias, pero no podemos creer que a los gobiernos de los distintos niveles no les importe la prevención de situaciones potencialmente mortales como las que se presentan cada temporada de lluvias, eso nos parece inaudito.

Todos los habitantes del área metropolitana conocemos puntos en los cuales es mejor no transitar cuando llueve, el caso más conocido es el desnivel de Fidel Velázquez y Manuel L. Barragán, en donde vemos flotando autos arrastrados por el agua que no tiene salida ni drenaje. Podemos entender que haya personas que crean, irresponsablemente, que a ellas no les va a suceder y reten a la suerte al intentar cruzar, lo que no podemos entender es que las autoridades no hagan valer, valga la redundancia, su autoridad para evitar que transiten por ahí los automovilistas.

Pero, así como existe ese cruce, hay cientos más de ellos en la urbe en los cuales las autoridades deberían desplegar sus acciones preventivas con la finalidad de que no se presenten accidentes que pueden costar vidas humanas y que de hecho lo hacen cada año.

Ya que no podemos contar, al menos no por ahora, con las obras de drenaje necesarias, por lo menos deberíamos confiar con que las autoridades cuenten con los planes de prevención necesarios para evitar tragedias que enluten a las familias nuevoleonesas, por lo menos en situaciones que pueden ser evitadas con poco costo, tecnología y personal ya existente.

Nos parece que no realizar este tipo de acciones preventivas muestra un menosprecio total por los ciudadanos a los cuales los políticos solamente recurren cuando buscan su voto. Nos parece que aquí aplica ese dicho popular según el cual “al nopal lo van a ver, solo cuando tiene tunas”.

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