Por Manuel CARMONA
Hay políticos que tienen enemigos afuera. José Chedraui Budib parece haber descubierto uno mucho más eficiente: él mismo.
Empresario exitoso, hábil para los negocios y acostumbrado a tomar decisiones, Chedraui enfrenta ahora un problema distinto: la política. Y ahí, por momentos, parece no tener el mismo olfato que mostró en el mundo empresarial.
Porque si algo debería saber un alcalde que aspira —o al menos evalúa— permanecer en el cargo, es que cuando todos lo están mirando, conviene cuidar dónde se pisa.
Y precisamente cuando la sucesión de 2027 comienza a calentarse, cuando abundan los aspirantes que quieren ocupar su silla y cuando su relación política con el gobernador Alejandro Armenta ha sido objeto de evidente tensión, al Ayuntamiento se le ocurre rehabilitar la avenida Fuente de Trevi, vialidad que conduce al fraccionamiento donde vive el alcalde.
Hasta ahí, podría ser una simple coincidencia administrativa.
EL PROBLEMA ES EL PRECIO: 26 millones 235 mil pesos por 675 metros de vialidad, de acuerdo con el contrato reportado por e-consulta. La cifra incluso ha sido comparada con los 5.6 kilómetros DE LATERALES DE LA RECTA A CHOLULA rehabilitados por el gobierno estatal.
Y entonces la coincidencia dejó de parecer tan inocente.
No porque pavimentar una calle sea ilegal. Tampoco porque vivir en una zona determinada convierta automáticamente una obra pública en un beneficio particular. La pregunta es otra: ¿ERA POLÍTICAMENTE INTELIGENTE HACERLA PRECISAMENTE AHÍ, PRECISAMENTE AHORA Y, A ESE COSTO?
La política, a diferencia de los negocios, no sólo se trata de hacer las cosas correctamente. También consiste en EVITAR QUE PAREZCAN INCORRECTAS.
Chedraui sabe que está bajo la lupa. SABE QUE SU EVENTUAL REELECCIÓN DESPIERTA APETITOS, resistencias y cálculos. Y sabe que cualquier obra pública cerca de su domicilio será examinada con microscopio, lupa y, si hace falta, telescopio.
Por eso resulta sorprendente que nadie haya levantado la mano para decir: “Podemos hacer esta obra, en otro lado? “
El asunto ya provocó cuestionamientos públicos y solicitudes de supervisión por parte de legisladores.
Tal vez todo tenga una explicación impecablemente técnica.
Pero en política existe una regla elemental: NO BASTA CON SER INOCENTE; HAY QUE EVITAR REGALARLE MUNICIONES AL ADVERSARIO.
Y Chedraui acaba de regalar unas cuantas.
Quizá el alcalde tenga muchos adversarios. Pero, por lo visto, ninguno tan eficaz como ÉL MISMO…