Cosas del Tony
Por: Antonio Sánchez R.
Mucho se ha dicho y escrito sobre lo que ocurrió durante décadas, cuando había un partido hegemónico y todo poderoso, que tenía todos los recursos económicos impensables a su alcance y sería ingenuo pensar que no hubo situaciones en los que esos recursos sirvieron para condicionar ayudas y beneficios, no sólo desde su plataforma partidista, sino también desde las mismas instituciones públicas a todos los niveles.
Se ha satanizado a más no poder aquella etapa y lo más fácil, el argumento más socorrido es sacar a relucir lo malo, procurando que sea más intenso que cualquier beneficio real que hayan dejado los gobernantes del “pasado” que, aunque quieran ocultarlo, fueron muchos. El país ha avanzado a pesar de todos los pesares y decir lo contrario es ponerse una venda y dejarse llevar por la propaganda oficialista surgida de la nueva mafia del poder.
Parte de esa nueva mafia del poder y cómplice de las marrullerías que ocurren, un día sí y al otro también, es quien gobierna este otrora pujante estado de Nuevo León, que en mala hora cayó en las garras de un mitómano, ególatra y rollero, quien se la ha pasado cinco años pintando escenarios inexistentes, describiendo situaciones fantasiosas y prometiendo cosas inalcanzables.
Nuevo León, no es Jauja, como casi lo declara Inocencio García Sepúlveda. Las “inversiones” prometidas no han llegado. Uno de los fracasos más sonados fue el “atole con el dedo” que le dio Elon Musk, cuando supuestamente le prometió que se instalaría una “Mega Factory” en Santa Catarina, metiendo en la bronca al ingenuo alcalde del citado municipio, quien ya hasta el terreno había señalado y el exceso: rifar un auto Tesla como parte de algo que no se iba a concretar.
El sueño duró apenas unos meses: el mismísimo Elon Musk anunció que no habría “de piña” y que la anunciada “Mega Factory” se construiría en Texas y, además, se abriría otra unidad en la India. De hecho, el gobierno del estado tardo mucho tiempo en asimilar el duro golpe y trataron de minimizar lo sucedido. “Tesla creyites”, comentamos en su momento, precisamente cuando, navegando por internet, nos encontramos con la entrevista en la que el empresario norteamericano anunciaba el cambio de planes.
Toda la parafernalia se cayó, pero fiel a su carácter y a su forma de ser, el inocente Inocencio continuó con sus fantasías, entre las que se incluyó la promesa de construir tantas líneas del metro como fuera posible, para que los “turistas” que asistieran a los cuatro juegos del Mundial, pudieran desplazarse con facilidad por la ciudad de Monterrey y su área metropolitana. Sabido es que todo lo que rodeó al Mundial, fue un rotundo fracaso y que ni un metro del metro fue inaugurado.
Pero más terrible aún, es esa promesa que le han hecho a miles de madres que tienen a algún familiar discapacitado postrado en cama, diciéndoles que recibirán una equis cantidad de dinero vía una tarjeta electrónica, pero las que han acudido, se han topado con que, pese a estar horas y horas haciendo fila, en dos horas se “terminan” las mentadas tarjetas y terminan en otro tipo de mentadas…, para ellos.
Es más, el propio Félix “Abelito” Arratia, alcalde de Juárez con licencia y hoy Secretario de Igualdad e Inclusión del gobierno del estado ha mantenido la promesa de las dichosas tarjetas, aunque condiciona a quienes la solicitan, a que acudan a apoyar en diversos eventos en municipios alejados del domicilio de las solicitantes, dejando sentado que se trata de apoyos descaradamente condicionados.
A propósito de condicionar apoyos, la visita-mitin morenista del fin de semana pasado fue una muestra más que evidente del pago de favores recibidos: el alcalde de Santa Catacha de los Camaleones le “llevó” 10 mil acarreados a la “patrona”, pagándole así el apoyo financiero recibido del gobierno federal. ¡Ah!, y para que no hubiera dudas, llegó con banderas de “Morena”… ¿Qué tal?