Gerson Gómez
La aventurera del Senado ya cobra caro. El pasaporte doble se volvió sospechoso. Los diputados lo notaron primero. Tras once horas de sesión, aprobaron sin cambios la reforma de Sheinbaum, con 344 votos de Morena, PT y Verde contra los de PAN, PRI y MC. Once horas. Hay velorios más cortos y con mejor botana.
Ahora la pelota rueda en el Senado. Las comisiones unidas aprobaron el dictamen con mayoría oficialista y el pleno lo vería el martes. Nadie apuesta por el suspenso. En este Congreso el suspenso murió hace años, sin honores.
Una precisión antes de seguir. Muchos hablan de alcaldes, diputados locales y federales. No hay tal. Lilia Aguilar, del PT, aclaró desde tribuna. La exigencia aplica solo a Presidencia, gubernaturas y Jefatura de Gobierno capitalina. Los aspirantes a legislaturas quedan fuera. Eso sí, la morenista Laura Estrada propone sumar a los senadores. El apetito crece comiendo.
La regla es sencilla. Quien aspire y tenga otra nacionalidad debe renunciar antes del registro. Ya en el cargo, no podrá adquirir ni invocar otra. Regiría desde el proceso electoral de 2028 y no tocaría a nadie en funciones. Rige el viejo principio. Al sentado, ni el saludo le quitan.
La prensa extranjera miró el asunto con lupa. The Intercept lo describe como escudo frente a la influencia de Trump y recuerda a los críticos, para quienes esto suma otro cambio autoritario. Mexico News Daily sigue la pista al caso Cabeza de Vaca.
Sheinbaum citó al exgobernador de Tamaulipas, nacido en Texas, como ejemplo de la laguna constitucional. Naked Capitalism añade el expediente. Delincuencia organizada, lavado y evasión. Huyó a Estados Unidos al terminar su fuero. Cabeza de Vaca, dice el apellido. Cabeza de avestruz, dice la Fiscalía, pues creyó hallar refugio en el norte.
La oposición no aplaudió. El panista Germán Martínez habló de una redada contra migrantes con papeles. El priista César Alejandro Domínguez denunció dedicatoria personal. Desde MC se citaron los casos de Jaime Bonilla y Javier Corral, y se vio un traje a la medida contra Salinas Pliego. Traje a la medida. En política el sastre nunca cobra, pero siempre cose.
Aquí entra el PT, con su calculadora electoral. Votó a favor en San Lázaro. Pero su coordinador, Reginaldo Sandoval, ya avisó. Su partido no alcanza para ganar una gubernatura solo. Sí alcanza, dijo, para hacer perder siete, ocho o hasta 12 de las 17 en disputa el próximo año, si Morena rompe la alianza o no reconoce su aportación. Traducido. Apoyo tu reforma, pero no me ignores. Es amor con factura y con folio fiscal.
El Verde tampoco se queda quieto. Manuel Velasco sostuvo hace semanas ver consenso solo para restringir a los candidatos presidenciales. Por cuarta vez en el sexenio, los aliados juegan a la mayoría calificada como quien juega a la ruleta rusa con bala de salva. Asustan, pero disparan poco.
Los mexicanos con doble nacionalidad deberán elegir bandera. Unos escogerán la patria. Otros, el seguro médico. Casi todos, el seguro médico. La soberanía, mientras tanto, seguirá en terapia intensiva, custodiada por dos aduanas y ningún médico.
Quien gana escribe la Constitución. Los perdedores jamás aceptarán sus balas perdidas. Dirán persecución, dedicatoria, redada. Jamás dirán error de cálculo. En política el daño colateral siempre es ajeno y la culpa, huérfana.
Agustín Lara aconsejaba a cierta aventurera cobrar cara su ternura. Morena aplica la lección al revés. Ofrece la candidatura a precio de remate y exige factura en pesos. Los binacionales tendrán pronto dos opciones. Renunciar al pasaporte de las barras y las estrellas o pagar caro el capricho de cruzar el río con doble ciudadanía. El PT, desde la barra, se relame. Sabe cuánto vale su amor, y este año lo vende caro.