sáb. Sep 26th, 2026

Luz María Ortiz Quintos

Cuando hablamos de educación, aprendizajes, y calidad en la educación; es conveniente implementar evaluaciones, lo que no se mide, no se puede mejorar. Por lo tanto podemos destacar los siguientes aspectos:

I. La educación requiere conocer sus resultados

La educación constituye uno de los principales instrumentos para el desarrollo integral de las niñas, niños y adolescentes y para la construcción de una sociedad con mayores oportunidades.

Para mejorar aquello que no conocemos, primero debemos medirlo.

La evaluación educativa permite conocer los aprendizajes alcanzados por los estudiantes, identificar oportunamente las áreas de rezago y establecer estrategias de intervención que permitan atender las necesidades específicas de cada comunidad escolar.

Evaluar no debe entenderse como un mecanismo de sanción para estudiantes, docentes o escuelas. La evaluación debe ser una herramienta para conocer, prevenir, corregir y mejorar.

La Ley de Educación para el Estado de Nuevo León ya reconoce la importancia de la evaluación. Actualmente establece que las autoridades educativas realizarán evaluaciones de los aprendizajes fundamentales mediante pruebas censales estandarizadas al término de cada ciclo escolar, particularmente en tercero y sexto grado de primaria y tercero de secundaria.

Asimismo, la legislación estatal establece que la evaluación de los educandos debe comprender la valoración de conocimientos, habilidades, destrezas y, en general, el logro de los propósitos establecidos en los planes y programas de estudio.

Sin embargo, consideramos necesario avanzar hacia un sistema de evaluación que permita conocer año con año y grado por grado el nivel de aprendizaje de los estudiantes de educación básica.

II. La evaluación debe ser continua y comparable

La educación básica comprende diferentes etapas del desarrollo de niñas, niños y adolescentes. Por ello, no resulta suficiente conocer el nivel de aprendizaje únicamente en determinados grados.

Una evaluación anual permitiría construir una trayectoria educativa de cada generación y conocer, de manera sistemática, si los aprendizajes fundamentales se están consolidando o si existen retrocesos.

La información obtenida permitiría identificar oportunamente problemas en áreas esenciales como:

Lectura y comprensión lectora;
Escritura;
Matemáticas;
Ciencias;
Pensamiento crítico;
Conocimientos fundamentales del grado que cursa.
El objetivo no sería llenar a los estudiantes de exámenes, sino contar con una evaluación anual estandarizada, objetiva y técnicamente diseñada, que genere información útil para la toma de decisiones.

III. Evaluar para intervenir oportunamente

Una de las principales ventajas de la evaluación anual consiste en que permitiría detectar los rezagos antes de que se acumulen.

Un estudiante que presenta dificultades en lectura, escritura o matemáticas en un grado determinado necesita recibir apoyo oportunamente. Si esperamos varios años para identificar el problema, la brecha de aprendizaje puede hacerse cada vez mayor.

Por ello, la evaluación debe estar vinculada a mecanismos de atención.

Los resultados deberán permitir a las autoridades educativas identificar escuelas, regiones, grados y áreas de conocimiento que requieran programas específicos de reforzamiento.

La evaluación debe generar información para actuar, no únicamente estadísticas.

IV. Una evaluación para todos, con instrumentos adecuados para cada edad

La presente iniciativa propone que la evaluación anual alcance a todos los grados de educación básica, incluyendo preescolar, primaria y secundaria, tanto en instituciones públicas como particulares, incorporadas al Sistema Educativo Estatal.

Lo anterior deberá realizarse mediante instrumentos diferenciados y adecuados a la edad, grado, desarrollo y características de los estudiantes.

En el caso de educación preescolar, la evaluación deberá considerar las características propias de esta etapa y evitar que se convierta en un examen tradicional que desconozca el desarrollo infantil.

En primaria y secundaria podrán utilizarse instrumentos estandarizados que permitan medir, entre otros aspectos, los aprendizajes fundamentales en lectura, escritura, matemáticas y ciencias, de conformidad con los planes y programas de estudio vigentes.

Asimismo, deberán establecerse mecanismos de evaluación adaptada para estudiantes que enfrenten Barreras para el Aprendizaje y la Participación, respetando los principios de inclusión, equidad y no discriminación.

V. Los resultados deben servir para mejorar, no para etiquetar

La evaluación no deberá utilizarse para estigmatizar a estudiantes, docentes o planteles.

Los resultados individuales deberán estar sujetos a las disposiciones aplicables en materia de protección de datos personales.

La información agregada podrá utilizarse para identificar tendencias y diseñar políticas públicas educativas, siempre con criterios de transparencia y responsabilidad.

De igual manera, los resultados deberán ser comunicados a madres, padres de familia o quienes ejerzan la tutela, guarda o custodia, de manera clara y comprensible, acompañados, cuando sea necesario, de recomendaciones para fortalecer los aprendizajes.

VI. La evaluación como instrumento de mejora educativa

Nuevo León ya cuenta con experiencia en materia de evaluación mediante el programa “Nuevo León Aprende”, que en 2026 evaluó a estudiantes de tercero y sexto de primaria y tercero de secundaria, tanto de escuelas públicas como particulares.

La presente iniciativa busca aprovechar esa experiencia y ampliar su alcance.

No se trata de sustituir la evaluación formativa que realizan las maestras y los maestros durante el ciclo escolar. La Ley General de Educación establece que la evaluación de los educandos debe ser integral y comprender conocimientos, habilidades, destrezas y el logro de los propósitos establecidos en los planes y programas de estudio.

La evaluación anual que aquí se propone tendría un propósito complementario: contar con una medición estatal, sistemática y comparable que permita conocer el nivel de aprendizaje de cada generación y orientar las políticas educativas.

VII. Una educación que mide para mejorar

No podemos mejorar aquello que no medimos.

Si Nuevo León aspira a fortalecer la calidad de su sistema educativo, necesita contar con información confiable, periódica y suficiente para conocer qué están aprendiendo nuestros estudiantes.

Evaluar cada año permitirá conocer dónde estamos, identificar dónde están los rezagos y establecer hacia dónde debemos dirigir los esfuerzos.

La evaluación no debe ser vista como una amenaza.

Evaluar es conocer. Conocer permite prevenir. Prevenir permite intervenir. E intervenir oportunamente permite mejorar.

Los puntos anteriores conforman la exposición de motivos sobre la INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN Y ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES DE LA LEY DE EDUCACIÓN PARA EL ESTADO DE NUEVO LEÓN, EN MATERIA DE EVALUACIÓN ANUAL DE LOS APRENDIZAJES EN EDUCACIÓN BÁSICA, que el día de hoy, se presentaran en la oficialia de partes del H. Congreso del Estado de Nuevo León, integrantes del Instituto Nacional de Consultoría Familiar, AC

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